"El momento de supervivencia es el momento de poder. El horror de avistar la muerte se convierte en satisfacción de que sea otro el que muere".
Elias Canetti
 
Una semana más asaltado por pensamientos un tanto oscuros pero absolutamente necesarios si lo que se desea es profundizar, es un decir, en determinados territorios que suelen ser etiquetados de "tabú" por la insufrible tiranía biempensante de lo políticamente correcto. Los abanderados de tal pseudoideología –progres de salón, nuevos ricos con urgencia de lavado de conciencia, neocons, supuestos mesías politizados de la paz universal, etc.- acusan mediante estereotipos de uso fácil y contenido vacuo a todo aquel ser humano o persona (que no es lo mismo) cuyo propio criterio de valoración de la realidad circundante le haya llevado a cuestionar ciertos axiomas habitualmente considerados como ciertos, verdades inmutables e inamovibles, prejuicios inmóviles encerrados en la inclusa de los cuerdos que descansan sobre lajas de petrificado mármol.
Tampoco la exangüe intelectualidad hipermediatizada que cultiva la opiniología como forma de egoproyección pornográfica ayuda demasiado a contener la ola dogmatizante que barre nuestra deslizante y cada vez más desdibujada hiperrealidad. Así que de la misma manera que en una sociedad como la nuestra se jacta sin descanso de haberse liberado de atávicas cadenas conceptuales y morales relativas a la práctica del sexo, y que al mismo tiempo es capaz de aplicar una inexorable censura visual e ideológica a la presencia de dildos reales o imaginarios dentro de cualquier producción de la líquida cultura del entretenimiento, también ejerce su aparente laxitud controladora de las costumbres en temas tan importantes y repulsivos como sin duda lo es el de la Muerte. Algo que ha tenido que sufrir desde hace semanas un autor de la talla cinematográfica de Mel Gibson con su excepcional "Apocalypto" al ser acusado sin contemplaciones de haber convertido el noble arte de la ficción en un deplorable instrumento al servicio de la más ancestral muestra de violencia de los últimos años presentada en una pantalla de cine. Independientemente de lo que pueda opinarse acerca de algunas de sus muchas reaccionarias opiniones acerca de esos mismos temas "tabú" a que antes nos referíamos, y con las que se puede estar en total desacuerdo partiendo de argumentos estrictamente racionales, no es menos cierto que su mirada, su aproximación personalizada y abordaje artístico de esas mismas cuestiones ofrece un resultado totalmente inesperado, mucho más de lo que aquellas premisas ideológicas nos habían hecho prever, convirtiendo en infundados nuestros temores acerca de la inoportunidad de la obra presentada.
En el particular caso de la Muerte, el significado profundo de la violencia, su necesidad o no para la supervivencia individual, social y de especie, resulta especialmente atractivo y, en algunos momentos, hasta esclarecedor, sin llegar a utilizar por ello un discurso grandilocuente ni abandonar todo el arsenal de medios técnicos que además convierten sus obras en verdaderos espectáculos de masas. Pero lo que me interesa resaltar aquí es precisamente la visión poco teorizada que el filme ofrece para poder anudarla a otra producción mucho más modesta y marginal pero igualmente interesante: la sorprendente y magnífica producción eslovena que lleva por sugerente título "De fosa en fosa" del realizador Jan Cvitkovic. Alérgico como soy a cualquier manifestación verbal o escrita proveniente del apócrifo corifeo de turno, sin ánimo de participar en el odioso papel de areópago cinéfilo, confiando en que otorgaréis a mi propuesta una mínima credibilidad y con el cuidado de que tales lazos no os causen determinada reluctancia motivada por el forzamiento conceptual pretendido, me interesa ante todo no demostrar sino resaltar el aparentemente inexistente nexo de unión entre una cinta ciertamente modesta, nada pretenciosa y sin embargo tremendamente eficaz en los resultados que obtiene, y otra respaldada por un increíble aparato productivo y tecnológico que tampoco es óbice para que pueda arrojar, como de hecho así lo hace, una lectura muy personal y arriesgada sobre varios fenómenos interrelacionados entre sí.
La crónica de un desastre sociocultural anunciado en que parece transformarse progresivamente la película de Gibson gravita alrededor de dos ejes básicos sobre los que el autor articula con inusitado músculo un relato trágico y absorbente desde el primer fotograma que vemos aparecer en la pantalla mágica. Uno: el axioma casi spengleriano consistente en afirmar que toda sociedad acaba finalmente disolviéndose por implosión. Dos: más fuerte y permanente que la inercia social de cualquier Imperio que trate de perpetuarse a través del tiempo es sin lugar a dudas la pulsión psicoorgánica que anima al ser humano y le hacer desear y, en consecuencia, desear sobrevivir. A partir de aquí comienzan a surgir nuevas cuestiones que vienen a añadir complejidad al sistema de ecuaciones planteado. Hagamos pues un uso metafórico del análisis matemático y propongamos diferente métodos de resolución, una simbólica aproximación que en absoluto cabe desestimar.
Igualación: La Muerte con posibilidad de ser planificada para uno mismo (suicidio histérico continuamente dilatado presente en la cinta eslovena) y para los demás (genocidio real continuamente llevado a efecto por el más fuerte sobre el más débil).
Sustitución: Apreciación de control sobre el fenómeno mortal desde quien la ejerce y de indefensión por parte de quien la sufre. Las posiciones son obvia y lógicamente intercambiables.
Reducción: Búsqueda de un significado último al hecho incontrovertible de la terminación última, de carácter más trascendente para unos (discursividad última del protagonista en "De fosa en fosa") y más físico para otros (la posibilidad de un nuevo comienzo social apelando a la limpieza necesaria de cualquier tipo de precategoría moral culturalmente fijada en "Apocalypto").
De esta singular forma, y más allá de las grandes diferencias que animan la filosofía de uno y otro producto, podemos hallar corrientes de contacto a partir de una temática tan universal como habitualmente proscrita. Puesto que la conclusión en ambas obras también remite a una desaparición, ocultación y enterramiento de la propia vida y la de los seres amados como condición de separación de lo conocido para posibilitar el acceso a una nueva dimensión de la existencia –bien el fondo de la jungla impenetrable como arcádico espacio existencial bien en la propia fosa como destino conclusivo y acomodo eterno de una emoción, la amorosa, que juega precisamente con la ilusión de anulación del Tiempo-, podemos afirmar que a pesar de sus enormes diferencias formales, o tal vez gracias también a ellas, las dos películas ofrecen como resultado una lectura cíclica, espiral y renovadora acerca de la dialéctica continua de creación-destrucción en que viene cifrado el orden todo de lo existente.
Así que partiendo de los hallazgos comunes obtenidos de ambas obras, y cuya más o menos forzada interpretación interactiva yo mismo me he encargado de transmitiros, podemos también enlazar esta misteriosa profundización en la maquinaria reproductiva del Ser -¿tal vez esa enigmática energía oscura que la cosmología hipotetiza para explicar el efecto de expansividad imparable del Universo? ¿Tal vez la sustancia oscura implicada en la monstruosa e inexplicable inflación de la energía-materia ocurrida durante trimillonésima fracción de segundo transcurrida desde el imponderable Big-Bang?- con los asombrosos descubrimientos psicoanalíticos acerca de la compulsión a la repetición y la pulsión de muerte. En cualquier caso, hay algo de lo que no podemos dudar ninguno de nosotros: sin amor por medio siempre preferiremos la extinción del otro a la nuestra.
El círculo se cierra, terribles imágenes sobre nuestra horrenda contienda civil acuden a mi mente para sucia vergüenza de la memoria renombrada como histórica (¿qué memoria no lo es? Tanto si corresponde a lo que realmente sucedió como si lo reconstruye), pero eso ya constituirá un nuevo capítulo dentro de nuestro venerado y adorado Rincón...

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Muerte y Supervivencia I
Fecha de publicación: 2007-02-08 03:02:38, por Adrián Martínez Buleo   (visto: 1131 veces)   (a 5 personas les ha parecido interesante)
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