Una semana más asaltado por ciertas dudas de carácter metafísico en su sentido más práctico: luego sociohistóricas. Tras el enorme concierto de Whitesnake donde pudimos asistir atónitos a un majestuoso recital del gran David Coverdale y su legendaria banda, ya comienzo a calentar motores para las próximas exposiciones dedicadas a los prerrafaelitas y al Gauguin más genuino, al tiempo que asiento definitivamente la mediación utópica como proyecto histórico capaz de relacionar adecuadamente acción política eficaz con esperanza cristiana. En el verdadero sentido del término, vuelvo a reiterar, y que no es otro que la opción siempre preferencial por los pobres. De este modo cualquier institución religiosa ha de ser entendida como signo de otra cosa, más en concreto de la venida del Reino entendido como fraternidad comprometida y universal. De ese modo la Palabra podría reinterpretar el proyecto histórico como algo no hecho, siempre por construir, en tensión hacia una sociedad que disolviese por completo la lucha de clases. Opresores contra oprimidos, dirigentes contra dirigidos, manipuladores contra manipulados, verdugos contra víctimas, ya se sabe. Mi mente no pretende generar juicios apodícticos como tampoco apelar a socorridas perícopas evangélicas de repetición dogmática. No es la mía una oblación destinada a lograr a cambio una tranquilidad apaciguadora del espíritu. Al contrario. Se trata de buscar con incansable furor un continuo despertar de la conciencia crítica para de este modo esquivar con inteligencia los innumerables subterfugios de la ideología. Y está claro que la racionalización de la caridad y la ayuda desinteresada es un peligro constante. El conflicto ha de surgir de las entrañas mismas de la injusticia, del pozo negro de la explotación, y emerger de una vez por todas como acotencimiento político transformador de la faz de la Tierra. Hacia la Paz. ¿Estirada dolorosamente por la necesaria venganza? PUSH IT RAGE:

Park Chan-Wook: Old Boy. ¿Qué es la venganza? ¿En qué consiste realmente y de qué oscuras pasiones se nutre? ¿Cúal es el mejor modo de abordar su complejidad desde un punto de vista reflexivo o conceptual? Esta enorme película, esta memorable e hipnótica cinta que ha sido premio especial del jurado en Cannes 2004, enfrenta el reto propuesto con una solvencia realmente impresionante. Daesu, el protagonista, un extraordinario Choi Min-sik, es secuestrado y mantenido en cautividad durante 15 largos años. A lo largo de esa eternidad su mente se psicotiza y desarrolla el cáncer de la venganza desde el fondo de un odio insondable. Alucina, delira, se somete a un entrenamiento corporal masoquista, y finalmente, situado ya al borde mismo de la locura, logra escapar a través de un túnel horadado mediante la siempre inquebrantable voluntad del condenado. A partir de ese momento el filme va introduciendo al espectador en un universo dominado por la "compulsión de verdad", una especie de impulso ciego de conocimiento sobre quién es el responsable de su encierro y cuál es el auténtico motivo de la tortura a que ha sido sometido durante tanto tiempo. Pero su pregunta es en el fondo errónea. La persecución de la venganza efectivamente no le permite contemplar lo más evidente y en ningún momento Daesu se interrogará sobre el por qué pudo escapar y qué objetivo perseguía en realidad esa fuga consentida. El onirismo ya bien visible en algunas secuencias de la cinta es sencillamente prodigioso y una violencia espasmódica, catártica, también jalona secuencialmente el oscuro sendero que poco a poco va labrándose como un zigzageante surco hacia el desagüe final. Pero hay más, mucho más. Porque en medio de esa agonizante turbamulta de acechos y golpes se halla la distorsión de la propia mente, la obliteración involuntaria del recuerdo como mecanismo defensivo refractario incluso a la acción de la hipnosis. Ayudado por ciertas claves contextuales, Daesu recuperará sus propios recuerdos tanto tiempo sepultados, reprimidos y entonces, una vez traído ese material a la superficie, tendrá lugar una de las secuencias más sombrías, duras, inquietantes y oscuramente hermosas que hayan sido filmadas durante los últimos años. Es ahí, en el instante de la revelación definitiva, donde todo el periplo trágico cobra sentido y quema con el negro sol de la verdad, abrasando los todos los poros sensibles del protagonista y sometiéndole a una torsión de infinito dolor, desvelando también para nosotros la esencia pura y destilada de la venganza, en él y en su torturador, haciéndonos entender que ese sentimiento puede aniquilarlo todo y ofrecer un significado absoluto a una existencia entera, para dejarla huérfana y maltrecha una vez ha cumplido con su meta. El dolor más extremo, la humillación más inimaginable, el vacío más profundo pueden coexistir en las acciones de unos seres marcados a fuego por la fatalidad de su rabia y destinados en última instancia a convivir con la realidad de su derrota o inmolarse ante la insoportable ausencia de sentido que su asunción conlleva. La venganza es tan necesaria como degradante, tan purificadora como hedionda. Puede ser el mismísimo universo, justificar la creación, significar la resurrección y representar la definitiva muerte. Como esta maravillosa e inclasificable película. Tarantino no se equivocó. Muy Buena.

Bienvenido José Luis.


)( parentesys.es )( La cultura al alcance de todos )

Caminos sin Retorno
Fecha de publicación: 2004-10-04 21:15:00, por Adrián Martínez Buleo   (visto: 1176 veces)   (a 5 personas les ha parecido interesante)
Fuente:

Fotos de este contenido: si quieres añadir fotos, pulsa el botón Fotos

    
    


© parentesys.es - Todos los Derechos Reservados

Caminos sin Retorno

Comparte este contenido con todos tus amigos.



 Portada  :: Sección El Rincón del Cultureta

   El Rincón del Cultureta en Google  :: Buscador de El Rincón del Cultureta      Creación de páginas web de El Rincón del Cultureta

Opiniones sobre el artículo

Las opiniones que aquí se escriban deben hacer un uso cívico y respetuoso de la libertad de expresión. El administrador de parentesys.es se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios que no lo cumplan, o que no aporten información útil sobre el contenido arriba publicado.


 No hay opiniones. Sé el primero en escribir sobre este artículo.

Escribe tu comentario

Tu nombre: [obligatorio]

Título: [obligatorio]

Tu sitio web: (escríbelo con http://) [opcional]

Tu email: (lo mantendremos privado) [obligatorio]

Contenido: [obligatorio]

Código de seguridad anti-spam:*