Hemos encontrado este interesante artículo sobre el atún rojo, y los efectos que las modas culinarias pueden ocasionar a la especie. Esperemos que documentos como este remuevan conciencias y hábitos alimenticios más conscientes y respetuosos con las especies naturales. 

Por Nuria Abad

Fracasa la petición de máxima protección para esta especie a pesar de que los científicos afirman que las poblaciones del Atlántico y el Mediterráneo se han reducido un 75% en apenas medio siglo

La moda de comer sushi, difundida por todo el mundo, ha tenido un efecto desastroso en la protección de este túnido

Si se mantienen el ritmo actual de pesca, la población reproductora de atún rojo del Atlántico habrá desaparecido dentro de tres años

 

El magnánimo atún rojo se extingue sin remedio. El rey de los océanos se ha convertido en una víctima de la gastronomía mundial a causa, entre otras cosas, del auge del sushi y el sashimi. Oceana, MarViva, Ecologistas en Acción, Greenpeace y WWF, así como científicos, artistas y divulgadores de todo el mundo, han reiterado en incontables acciones y manifiestos la situación crítica que atraviesa esta especie. A pesar de las dramáticas advertencias que apuntan a que desde 1958 ha disminuido en cerca del 75% la población de atún rojo en el Atlántico y en el Mediterráneo, la conferencia de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES en sus siglas en inglés), que se celebró en Doha (Qatar) en marzo y que agrupa a 175 países, rechazó prohibir el comercio de productos de esta especie.


En contra de esta propuesta, presentada por Mónaco -primer y único país en dejar de consumir atún rojo, el año pasado-, se había manifestado especialmente Japón,  que compra el 80% del atún rojo que se pesca en el mundo. Por el momento, Japón, que gracias a una intensa labor de presión se ganó en Doha el apoyo en la votación de países africanos y de Oriente Medio, podrá seguir disfrutando de su gran joya gastronómica. Y, por ende, los países occidentales. ¿Por cuánto tiempo? La respuesta es tajante: si se mantiene el ritmo actual de pesca, la población reproductora de atún rojo del Atlántico habrá desaparecido dentro de tres años.

Tras la negativa de CITES a vetar el comercio de atún rojo, es ahora la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) a la que le corresponde fijar nuevas estrategias. No obstante, este organismo, encargado de negociar la distribución de cupos entre los países pescadores, ha demostrado en sus cuatro décadas de existencia que es incapaz de realizar su principal función: la gestión sostenible de la especie. Si los científicos recomiendan que se capturen 15.000 toneladas anuales, el ICCAT autoriza 22.000 y las capturas reales multiplican la cifra por tres. El stock de túnidos está tan sobrepescado que la posibilidad de un colapso está ya peligrosamente cerca. O la Comisión actúa ya de una manera firme e inequívoca o podría ver como su labor se le va de las manos, un fallo que simplemente no se puede permitir.

La restricción de las cuotas de pesca es la única esperanza. Pero la industria pesquera parece no estar dispuesta a renunciar al enorme volumen de negocio que genera el atún rojo, y hace caso omiso de las regulaciones y cuotas implantadas hasta el momento. Son conscientes de que el mercado absorberá toda la oferta y de que la demanda se puede manipular con facilidad. Incluso toneladas de atún acaban congeladas en las cámaras de los grandes proveedores a la espera de que los precios se coticen al alza. Mientras, se sigue sacando de donde cada vez queda menos.

En el Mediterráneo, grandes flotas italianas, francesas y españolas -equipadas con moderna tecnología y, a menudo, guiadas  por aviones localizadores- se han beneficiado durante la última década de decenas de millones de euros

destinados por Bruselas a financiar esta industria, que reparte sus beneficios entre las grandes compañías pesqueras. Éstas capturan atunes de manera masiva con grandes redes de cerco, muchos de ellos de menos de 30 kilos. Después son trasladados vivos durante semanas hasta su punto final, los criaderos flotantes de engorde frente a la costa en Malta, Grecia, Croacia y Turquía. El avance en las técnicas de acuicultura permite cebarlos hasta el momento en que sus carnes contengan el índice de grasa infiltrada que las hace óptimas para el consumo, una práctica denunciada por insostenible ya que perjudica a las poblaciones de caballas, boquerones y otros peces pelágicos del entorno que son empleados como base de su alimentación. Y es que hacen falta entre 15 y 20 kilos de pescado para alimentar cada kilo de carne de atún de granja.

Los proteccionistas postulan por una pesca sostenible como las almadrabas, que también se encuentran en vías de extinción. Este método de pesca tradicional, fijo y selectivo, practicado desde hace unos tres mil años en las costas españolas se encuentra en la cuerda floja dada la situación extrema en la que se encuentra la supervivencia de esta especie. Hoy sólo quedan unas cuantas en activo, en Andalucía, lejos de las decenas que existían hace algunos años.

La población diezmada de este pez refleja los muchos problemas de la pesca actual en el mundo: el enorme y creciente poder de exterminio que poseen las nuevas tecnologías pesqueras, la sombría red de compañías internacionales que obtienen del comercio enormes ganancias, y la incapacidad de los responsables de legislar y hacer cumplir la ley. En este contexto, el boicot de las empresas y la sociedad civil -restauradores, minoristas, cocineros y consumidores- al consumo del atún rojo es clave para obligar a quienes no quieren cumplir con sus obligaciones a que lo hagan. El sushi es el principal enemigo de esta especie, y pocos parecen enterarse que los niguiris o sashimis tienen los días contados.

Santuario en aguas baleares

La proposición no de ley aprobada el año pasado en el Congreso de los diputados para crear en Balears un santuario marino del atún rojo con el fin de preservar la especie no se ha traducido, de momento, en nada. El proyecto nació de manos de grupos ecologistas y del propio Govern balear tras conocer los resultados de las cinco campañas llevadas a cabo en la zona por científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) que concluyeron que las aguas de Balears son actualmente la zona más importante del mundo para la reproducción del atún rojo después del colapso de la pesquería del Golfo de México.

El pasado mes de febrero, el Ejecutivo balear dio un nuevo gran paso en la protección de esta especie, al instar al Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, que proteja esta área de unos 50.000 kilómetros al sur de las Islas Baleares, de manera que establezca una zona de preservación ecológica de 70 millas, de forma poligonal y con sus vértices en la Isla del Aire (Menorca), Cabrera, Mola y Cap de Berberia (Formentera) y las Islas Bledes (Ibiza) y setenta millas al sur de estos puntos. Esta iniciativa tiene un precedentes europeo: el Santuario para Cetáceos del Mar Ligur, establecido entre Francia e Italia en 1999.

autor: Nuria Abad

fuente:  http://www.revistanamaste.com/el-atun-rojo/

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El drama del atún rojo
Fecha de publicación: 2010-07-26 02:07:47, por admin   (visto: 1320 veces)   (a 6 personas les ha parecido interesante)
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