Otra semana más con la sombra del renting de flotillas azotando mis neuronas a través de una lucha contrarreloj contra la adhesividad del código surgido del pensamiento hipotético-lógico-deductivo aplicado a una reestructuración ordenada por entes financieros abstractos.
Otra semana más instalado en el "working process" encargado de vaciar mentes y corazones a través de su insidiosa mecanización de la capacidad de observación de la realidad, o dicho de otro modo, la anulación de la capacidad de análisis teórico-crítico mediante la normalización del pensamiento al emplazarlo en módulos de desarrollo aparentemente "en progreso".
Una semana más con las esperanzas puestas en su pronta conclusión, porque eso significará restar tiempo para hallar por fin un estado de permanente equilibrio y bienestar, aunque para ello sea preciso atravesar estos tres meses con la presión empresarial encima justo de mi cogote. Felicidades de antemano a mi Luz en el nuevo verano que mañana mismo añadirá a su espléndida y lozana belleza...
Estimados hermanos y hermanas culturetas, de nuevo el regreso, la vuelta a la rutina cotidiana tras el merecido descanso vacacional, pero esta vez con una luz en el horizonte más intensa que cualquier declaración de salvación o promisión, porque es real, auténtica, llameando en el centro mismo del corazón que bombea la emoción pura.
Última semana de esclavitud laboral antes de comenzar a disfrutar del efímero tiempo vacacional donde el tiempo se detiene o transcurre de un modo diferente, alterado, dotando de un nuevo significado ...
Una semana más marcada por experiencias emocionalmente muy fuertes y satisfactorias, donde el reencuentro, la reconciliación más íntima, el olvido, la memoria y el amor vuelven a ser los auténticos protagonistas de la más que rabiosa actualidad.
En el horizonte ya puedo vislumbrar una radiante luz reparadora que extraerá de mi alma esos reflejos que, de algún modo, siempre han estado esperando su clarividente oportunidad.
Un desierto, una extensión de terreno que la vista no abarca y cuya fisonomía se asemeja a la piel reseca de una serpiente, así puede recordarse el pasado bajo la nueva luz fulgurante que ilumina la existencia con una intensidad hasta este momento desconocida, deslumbrante, esclarecedora, vital.
Continuamos con nuestra particular celebración cultureta (humilde, discreta, silenciosa, abierta), en esta ocasión recordando un fin de semana que, otra vez más, ha resultado ser maravilloso para mí, al lado de quien en una fecha muy próxima se convertirá en la persona con quien compartiré enteramente/eternamente mi vida...
Y ahora, para continuar con nuestro particular aniversario cultureta, un decálogo aproximativo que puede funcionar de orientación cultureta en el difícil camino de la existencia.
¿Qué es el Rincón? ¿Qué ha significado en realidad dentro de nuestras ilustres vidas durante estos dos años de inagotable producción crítica a lo largo y ancho del panorama cultureta?
Otra semana más de esperanzas, duelos, alegrías, decepciones, melancolías y sueños componentes de un complejo y preciosista artesonado de madera existencial, con múltiples motivos de sugerencia simbólica, entre ellos la supuesta unión carnal y espiritual de dos seres decididos a pasar el resto de sus días Uno en compañía del Otro...
Una semana más al borde de asistir a una nueva unión matrimonial (de la mía os avisaré con tiempo suficiente para que podáis felicitarme) fundamentada en ese sentimiento enigmático, abismal, maravilloso, profundo y total denominado Amor, del cual soy presa entregada e inerme.