Retomemos una vez más el hilo de nuestro particular relato referido a los Médici y prosigamos. La intriga continúa. ¿Quién dijo que el Papa además de serlo no podía dar un referente más concreto a su propio concepto? Posemos por un momento la mirada sobre la figura de Alejandro (1510-1537), hijo ilegítimo de Clemente VII, que fue nombrado duque de Urbino gracias al apoyo de su tío el también Papa León X y más tarde impuesto por el emperador Carlos V a los florentinos tras su reconciliación con el pontífice y el asedio sobre Florencia. De hecho llegó a convertirse en yerno del poderoso monarca al contraer matrimonio con su hija Margarita de Austria, para ser finalmente asesinado en 1537 por su primo (qué familia) Lorenzino. 

Frente al vacío de poder que se presenta el caprichoso destino, y esto sólo a ojos de quien afirma la necesidad del azar, tendrá sin duda reservadas algunas sorpresas muy interesantes. Surge así de entre las brumas de la incertidumbre, prefigurada desde la balumba inescrutable de los designios y como un eterno retorno de lo mismo la persona de Cosme de Médici, primo cuarto del duque asesinado y contando a la sazón con la joven edad de 17 primaveras. Su procedencia es mucho más humilde que la de los príncipes anteriores. Cosme había sido criado en el campo y no es de extrañar que a juicio de las autoridades florentinas esto les otorgaba una gran ventaja al suponer que el joven Médici sería un hombre de carácter marcadamente débil y maleable.

Florencia era entonces una ciudad en decadencia. Recordemos que el propio Miguel Ángel había abandonado la ciudad dejando tras de sí la figura fracturada de su incomparable David (ver nuestra cuarta entrega apellidada “Azotes de Dios”).

Así que Cosme fue llamado por los poderes florentinos para ocupar el puesto de testaferro de Florencia y esto a pesar de que su familia de procedencia era por entonces bastante odiada por muchos de aquellos que le reclamaban. En cuarenta y ocho horas el abrumado adolescente era elegido nuevo duque de Florencia: Cosme I (1519-1574).

Imaginando la nueva situación del gobernante es fácil conjeturar que pudiera hallarse bastante acongojado e invadido por un cierto sentimiento de ilegitimidad, sintiéndose aislado, desprotegido, indefenso y valorado por las demás cortes europeas con una especie de óptica mezcolanza condescendiente fruto del desdén y la indiferencia. Además siempre estaba presente la amenaza potencial y no tan potencial de todos sus recién estrenados enemigos, los Strozzi y sus fervientes deseos de restauración del régimen republicano anterior.

Pero Cosme tenía unas sorprendentes armas en la recámara de su inesperada astucia política. Y la clave, como viene siendo habitual a lo largo y ancho del territorio histórico, siempre pasa por una hábil manipulación de la imagen y la propaganda. ¿Qué tal una beneficiosa alianza con alguien capaz de propulsar una nueva perspectiva social a las producciones culturales del momento, convirtiendo la cultura en parte integrante de las relaciones públicas políticas? Dicho y hecho. En 1543 finalizan las reparaciones del David de Miguel Ángel autorizadas claro está por Cosme, y con ellas queda rehabilitado el símbolo de la fuerza e independencia política de Florencia para poder ser utilizado una vez más por y para la propaganda de los Médici. ¿El artífice? Justo el hombre al que aludíamos sin nombrarlo en la anterior cuestión que dejamos planteada. Será pues Giorgio Vasari (1511-1574), el autor de las “Vidas de los más insignes pintores, escultores y arquitectos (1550-1568)”, original conceptualizador historiográfico del “Renacimiento”, será digo el principal encargado de la propaganda estético-política del nuevo régimen ideológico y militar implantado por Cosme y quien más adelante y tras la consolidación de Cosme concluirá la decoración del interior del antiguo edificio de gobierno (Palazzo Vecchio) con grandes frescos en sus muros y techos. El poderoso artista Vasari voluntariamente al servicio de un poder centralizado y férreo, sí, el gran coordinador de un ejército de artistas cuya última finalidad consiste en legitimar ideológicamente un recién establecido sistema de poder. Afortunadamente siempre el arte trasciende aquellos objetivos más prosaicos para los que inicialmente fue propuesto y ejecutado…

Pero no sólo de creatividad y arte vive el hombre. ¿No es cierto? El asunto de la procreación y la perpetuación de privilegios no es cosa baladí para una familia que combate a sangre y fuego por mantener una hegemonía divina en la tierra, nada de eso, y Cosme comienza a resolver el problema fijándose en una bella dama española, Leonora, hija de Pedro de Toledo, virrey español de Nápoles. Buena maniobra ésta pues su boda le garantizaba la legitimación de su régimen y, por supuesto, la protección española para el mismo. Cosme, gracias al apoyo del ejército español crea una armada dentro de la ciudad florentina. Para Cosme el poder político ha de reforzarse y manar también de una fuerza militar contundente. Las bases de la estabilidad están puestas.

Cosme conquista la república de Siena y seguidamente el resto de la Toscana. Pero para la duquesa Leonora aquella ciudad con menos de 60000 habitantes no era lo suficientemente adecuada para la creciente vanidad real de su persona y por eso compró con su propio dinero el Palacio Pitti ya que para ella la estancia en el Palacio Viejo le resultaba demasiado humilde. La ambición de la feliz parejita parecía no tener límite.

Por otro lado estaba la seguridad del duque que solía pagar al menos a unos 300 guardaespaldas y a otros muchos informantes para que una tupida red de espionaje le mantuviera a salvo de las negras conspiraciones contra su vida y la de su familia. Esa sensación de continua amenaza y el hecho de tener que emplear tan enormes recursos en conservar una seguridad en constante riesgo posiblemente acentuaban lo crueles y salvajes que podían llegar a ser las venganzas contra sus enemigos. Cosme agudiza sus sentidos, se hace cada vez más receloso de todo y de todos, aumenta el conocimiento pormenorizado de aquellos que componen la compleja burocracia de su gobierno, incrementa pues la consciencia paranoica en la misma medida en que hace crecer su omnisciencia sobre su particular reino de sombras. Crear un estado de absoluta visibilidad emanada de su persona para ir a posarse sobre las humildes y obedientes cabezas de sus súbditos; un poder opaco en cuyo centro se instala un ojo que todo lo ve, el sueño del Panóptico hecho pura realidad. Así que Cosme construye “Las Oficinas” (Uffizi) con un corredor que comunica los edificios y otro más largo que recorre el Puente Viejo y enlaza con el Palacio Pitti. Desde allí Cosme consigue centralizar la gobernabilidad administrativa de su ciudad. ¿Y quién recubriría de frescos aquellas enormes estancias destinadas a la consolidación de una nueva ciudad Estado? Vasari por supuesto.

No resulta extraño que frente a un servilismo de tamaña magnitud y ante unas pretensiones de control tan desorbitadas el maestro Buonarroti no albergara excesivas simpatías por un hombre como el gran duque de la Toscana. Miguel Ángel jamás profesó simpatía por tipos dictatoriales que escudándose en el progreso y en la mejora de la seguridad general en realidad daban forma a la cristalización de una sociedad dominada por el control y el miedo, algo que desgraciadamente continúa siendo moneda común en cualquier lugar del planeta. Por este motivo el genial artista decidió pasar los últimos 30 años de su vida en Roma, apartado de Florencia, y lo hizo como castigo a la política totalitaria de control y dominación absolutos llevada a cabo por los Médici en la ciudad que amaba. Lo que sucede es que el poder liberticida (con máscara represora o disfraz aperturista, da lo mismo) es capaz de olvidar deliberadamente aquello que le conviene, o al menos silenciarlo en la media de lo posible, y seguir obteniendo réditos de sus más duros contrincantes una vez a estos ya no les es dado defenderse nunca jamás (qué país). Así que cuando falleció Miguel Ángel, pelillos a la mar y rápidamente el artista es sacado de Roma y traído a hurtadillas a Florencia para a continuación ser enterrado con todos los honores imaginables y nombrado mejor artista florentino de todos los tiempos. Y es que como bien sabía el famoso “loco”, auténtica “cólera de Dios”, símbolo deliberadamente contrapuesto a la figura idealizada de Pedro de Ursúa para resaltar así las cualidades, que no eran tantas, de éste último por el régimen de Felipe II a quien su verdugo escribió una memorable carta de “desnaturalización” rebelde, y que no es otro que el vascongado hidalgo Lope de Aguirre: “omnia si perdiera, fama servare memento”. Pues eso. Hasta la próxima y esperada entrega de vuestro arqueológico y Dorado rincón...


)( parentesys.es )( La cultura al alcance de todos )

RENACER (A LA AMBICIÓN)
Fecha de publicación: 2005-11-03 02:02:39, por Adrián Martínez Buleo   (visto: 877 veces)   (a 6 personas les ha parecido interesante)
Fuente:

Fotos de este contenido: si quieres añadir fotos, pulsa el botón Fotos

    
    


© parentesys.es - Todos los Derechos Reservados

RENACER (A LA AMBICIÓN)

Comparte este contenido con todos tus amigos.



 Portada  :: Sección El Rincón del Cultureta

   El Rincón del Cultureta en Google  :: Buscador de El Rincón del Cultureta      Creación de páginas web de El Rincón del Cultureta

Opiniones sobre el artículo

Las opiniones que aquí se escriban deben hacer un uso cívico y respetuoso de la libertad de expresión. El administrador de parentesys.es se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios que no lo cumplan, o que no aporten información útil sobre el contenido arriba publicado.


 No hay opiniones. Sé el primero en escribir sobre este artículo.

Escribe tu comentario

Tu nombre: [obligatorio]

Título: [obligatorio]

Tu sitio web: (escríbelo con http://) [opcional]

Tu email: (lo mantendremos privado) [obligatorio]

Contenido: [obligatorio]

Código de seguridad anti-spam:*