En la avenida Prater N 54, de Viena, naci en 1867 una bella melod韆. Su padre la bautiz con el nombre de "El Bello Danubio Azul", y ba襻ndola en la fuente de Juvencia musical la convirti, sin saber, en un evangelio de la alegr韆 de vivir. Sin embargo, su presentaci髇 en la sociedad vienesa no fue muy afortunada.

Pero s lo fue en Par韘, a donde su padre la llev poco despu閟, acompa馻da de una corte de cien bien afinados m鷖icos. Su 閤ito fue instant醤eo. En la Ciudad-Luz, donde lo extranjero encuentra dif韈il aceptaci髇, su hechizo pulveriz la resistencia natural parisiense, lanz醤dola al espacio voluptuoso de un ensue駉 feliz. De regreso a sus lares, fue reevaluada y aclamada con entusiasmo de locura. No tard en convertirse en una suerte de himno nacional, y de ah en un cantar de gesta universal.


Temprano retrato de J. Strauss II

Mientras que el emperador Francisco Jos reinaba mon醨quicamente sobre su imperio austro-h鷑garo, el joven Johann Strauss reinaba sobre el suyo mel骴icamente. Todo aquello que el soberano no lograba alcanzar en su reino multirracial, lo lograba el excelso compositor con su genio musical en un comp醩 de tres por cuatro.

Sus primeras composiciones fueron alegres, bulliciosas. M醩 tarde, en el transcurso de su madurez creadora, aquellas se definieron en profundidad de ideas y en una natural inspiraci髇; se convirtieron en sinfon韆s danzantes, caracterizadas por una indescriptible vena mel骴ica, un refinamiento arm髇ico y una orquestaci髇 genial. Con notas y compases, la m鷖ica narraba t韒idos galanteos, s鷅itos enamoramientos, felicidades alcanzadas, esperanzas amorosas, enojos pasajeros y melancol韆s s鷅itamente evaporadas. Era buena para todos, sin distinci髇 de gustos ni de clase, porque armonizaba simb髄icamente todo aquello que significaba belleza y juventud; un deleite que arrebataba a las parejas apretadas por la fuerza centr韋uga de las mil y una vueltas de la danza sin final.

En una bacanal de valses, el joven Johann tej韆 arm髇icamente la trilog韆 sutil de "vino mujeres y canciones" con tem醫ica inspiraci髇. Sus notas eran pr髎tinas y 醙ilmente barrocas, lanzadas en un raudo vuelo hacia un infinito sentimental. Este prodigio andante musical fue un inventor de m鷖ica popular, porque tuvo el genio de convertir en inmoratal la m鷖ica del pueblo. Los m醩 serios y renombrados compositores contempor醤eos apreciaron su producci髇 y la consideraron digna de ser presentada en conciertos sinf髇icos, debido a su intr韓seco y aut閚tico valor musical.

Su gloria fue el Bello Danubio Azul.

Fue en 1867 y a petici髇 del maestro Herbeck, director del coro de la Sociedad Coral Masculina de Viena, que Strauss cre la partitura para un vals coreado (su Op. 314), que expresara en su m鷖ica y en su letra el alma vienesa y que se estrenar韆 en un concierto de gala a realizarse con motivo de la firma del tratado de paz entre Austria y Prusia. Debido a los sosos versos escritos por un poeta ya olvidado, este vals no tuvo inicialmente una buena acogida y hasta su m鷖ica estuvo a punto de ser olvidada. "No lo siento mucho por el vals--lleg a decir el genio--pero el pobre ten韆 una coda tan bonita y elaborada..."

En cierta ocasi髇 Brahms autografi el abanico de la se駉ra Strauss, escribiendo bajo los compases iniciales de este vals, las siguientes palabras: "Desgraciadamente no compuesto por Johannes Brahms".

El Danubio fue siempre para los vieneses un r韔 lento y barroso: con Johann Strauss cambia de color y es aceptado universalmente con su nuevo tinte musical; hechizo conseguido con su varita de creador. Con su orquesta y su viol韓 y sus m鷖icos consumados, cantaba, con fugas y adagios, la historia de la ciudad imperial tan cargada de arpegios como sus f閞tiles vi馿dos. Las parejas se lanzaron a valsar con tanta locura, que las autoridades imperiales, perplejas y asustadas, lo prohibieron con un edicto oficial en marzo de 1875. Pero nadie pod韆 prohibir lo que ya pertenec韆 a todos por derecho natural o inalienable, de fuerza o simple y llanamente de gusto.

La casa donde naci "El Bello Danubio Azul" sufri tambi閚 d骳ilmemte las transformaciones del tiempo. En su frente, como una merecida decoraci髇, luce una modesta placa recordatoria que dice a ciertos transe鷑tes su nacimiento mundano. El portal de la casa es probablemente el mismo; la escalera que conduce a los pisos superiores es de una pobreza extremada; lo que fue el jard韓, es hoy un taller mec醤ico y una peque馻 playa de estacionamiento de autom髒iles. El piso bajo es ocupado por una tienda de pescados y productos afines, por un sal髇 de belleza y un caf t韕ico vien閟. Lo que permanece tal como era entonces es la iglesia de la acera opuesta y sus campanas dando todav韆 las horas fugaces. A corta distancia, hacia la derecha, se halla el famoso 碢rater", el tan renombrado parque de diversiones. Ambos en la actualidad, el parque y la vivienda del mismo nombre, son fieles exponentes estrepitosos de nuestra era mec醤ica. El primero, exhibiendo los juegos propios de esos lugares de entretenimiento, orgullosos adem醩 de poseer la rueda gigantesca m醩 grande del mundo, y y la importante arteria, por su ruidoso e incesante tr醘ico, que no se detiene jam醩.

De esa casa, cierta noche, mientras las campanas religiosamente cumpl韆n con su misi髇 de marcar la marcha del tiempo terrenal, del pensamiento inspirado salt la chispa jovial y jubilosa que hoy como ayer llena de alegr韆 a quienes aman la m鷖ica.

extraido de: http://www.geocities.com/vimar_36/Mis-Idolos-Musicales/El-Danubio-de-Strauss.html


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El Danubio Azul
Fecha de publicaci髇: 2006-05-13 03:05:56, por admin   (visto: 11197 veces)   (a 10 personas les ha parecido interesante)
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El Danubio Azul

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