Aquí de lo que se trata es de ser coherente y tener principios. Muchos hemos confraternizado en las últimas elecciones con las tesis de UPyD, el partido progresista de Rosa Díez en el que hemos puesto nuestra confianza no pocos votantes madrileños y del resto de las comunidades españolas. Pues bien, este nuevo e ilusionante partido democrático ha cumplido con sus electores y no los ha defraudado en absoluto. El caso de lo ocurrido en la capital del Sur, Getafe, es bien paradigmático al respecto. Por lo visto y oído, la segunda de la lista para el respectivo Ayuntamiento estaba y supongo que sigue casada, siendo su marido un constructor íntimo de Pedro Castro. Así que una de las posibilidades que se barajaban por parte de no pocos medios de desinformación es que el partido de Rosa finalmente apoyaría al PSAO contradiciendo todos los principios que pueden constatarse en el programa presentado, a saber: realizar acuerdos con otras formaciones políticas deseosas de reformar la ley electoral (en consonancia con el movimiento iniciado de la Puerta del Sol, porque muchos cabreados ya estábamos protestando respecto a este crucial asunto mucho antes), y que desde luego quisieran recuperar competencias para el Estado relacionadas con la educación. De haber cedido a las oscuras presiones dictadas por el poder de turno, su imagen hubiera quedado completamente dañada y las próximas generales habrían sido el marco de su defunción. Afortunadamente no ha sido así, y hemos asistido a una verdadera lección de coherencia política, afirmando y demostrando las convicciones éticas y políticas a partir de las cuales se ha construido esta nueva propuesta de regeneración democrática dentro del marco legal de las instituciones. Recordaba a propósito del caso aquel defenestrado CDS cuando tras unos resultados sorprendentes comenzó a pactar a diestra y siniestra sin ningún tipo de criterio razonable. Y desapareció de manera fulminante, concluyendo de forma muy triste la última aventura política de Suárez. Pues algo parecido ha evitado Rosa Díez al aplicar de forma sobresaliente sindéresis y cordura política. Algo a tener muy en cuenta de cara a las próximas y, así lo esperamos cercanas generales, a no ser que finalmente decida concurrir nuestro admirado y venerado Chapi, palabras mayores, pues cualquier hecho, circunstancia, situación o eventualidad escuchada o vista bajo su luminosa influencia ha de aparecérsenos siempre en su orientación más favorable, con visos de pronta resolución, ya que su sola presencia nos llena de bondad, de armonía, y somos capaces de perdonar cualquier tipo de agravio político al considerarlo demasiado intrascendente frente a la grandeza de lo que estamos experimentando. Semejante estado solo puede lograrlo un ser muy especial, único, alguien como él, sin duda ¡¡EL MEJOR!! Él si hubiera logrado que una red resistente y defensiva comenzara a dar los pasos necesarios para convertirse en otra malla integradora y transformadora a partir de una subversión ciudadana sin deriva ideológica. Lección básica para futuras movilizaciones: en todos los componentes de la masa el lugar de su ideal del Yo ha de ser ocupado por un “objeto” encarnado en una figura reconocible con la que todos los miembros puedan identificarse al mismo tiempo, lo cual generará lazos afectivos más allá de la transitoriedad de la protesta. ¿Un nuevo partido de ciudadanos acoplado a nuevos y regenerados cauces democráticos teniendo a “El Mejor” como referente ideal? Nos mola. Sea como fuere, hemos de felicitarnos porque al menos en una oportunidad reciente los principios se han impuesto sobre los cálculos estratégicos, bien que yo añadiría por lo demás una reivindicación básica a un hipotético programa progresista: DIVISIÓN DE PODERES, vamos que el judicial se independice totalmente del político, de tal forma que podamos ahorrarnos espectáculos tan bochornosos y lamentables como el protagonizado por los polichinelas del TC, logrando para tal fin resucitar a Montesquieu (cuya definitiva defunción anunciara tiempo ha Alfonso Guerra) y permitiendo que los políticos corruptos sean encarcelados como cualquier otro ciudadano del mortal de los comunes (o al revés). Pero eso ya es otra película, y no precisamente del género comedia…

…y hablando de comedias desastrosas, vayamos con una realmente intolerable. Estoy pensando en una cosa verdaderamente infumable intitulada “Hasta que la ley nos separe” protagonizada por Pierce Brosnan y Julianne Moore. Tan solo para incondicionales del actor, porque la Moore realmente da pena. Hay actrices que carecen de vis cómica y alguien debería decírselo. Es una estupenda actriz dramática, pero sus intentos en la comedia han sido rotundos fracasos junto a compañeros mucho mejor dotados para el género (Hugh Grant o el propio Brosnan). Para quitarnos el mal sabor de boca, otra de matrimonios pero en las antípodas de ese caramelo insufrible, que es el caso de la excelente “Con los ojos cerrados” de Richard Brooks, con la mítica Jean Simmons y el “dinástico” John Forsythe en sus papeles principales. Se trata de una reflexión realista y amarga acerca de los señuelos, peligros, excelencias y miserias de una institución que continúa albergando buena parte de los sueños de felicidad de millones de hombres y mujeres, y esto a pesar de (o gracias a) los variados movimientos de signo contrario destinados a su relativa o completa abolición. Surgen nuevas formaciones familiares, otras inesperadas y atrevidas variedades de relación, pero a la postre todo se reduce a tomar una decisión y tener que vérselas con una incertidumbre: quiero pasar el resto de mis días junto a esta persona y, si tal decisión, acabará suponiendo inevitable menoscabo respecto al sentimiento que me lleva a recorrer ese camino. En la hermosa y dolorosa película de Brooks (recordemos director de la memorable “A sangre fría”) vemos a una mujer que aparentemente lo tiene todo a nivel material pero que desarrolla una profunda insatisfacción existencial tras quince años de supuesto feliz matrimonio con un exitoso abogado que nada en la abundancia proporcionada por clientes de grandes cuentas. El título original es “El final feliz” precisamente para ironizar con esa hipotética felicidad que comienza siempre -en los cuentos de hadas y en multitud de finales cinematográficos- tras el famoso y esperadísimo “sí quiero”. Pero otra cosa me llamó la atención y no es el título original, de por sí acertado, sino la traducción al español “Con los ojos cerrados”, también muy apropiada, y que me remitió a los ojos cerrados de par en par que nos regaló Kubrick con su última obra maestra. Curiosas y subterráneas conexiones para ofrecer diagnósticos bastante pesimistas al respecto. Lo cual me lleva inevitablemente a recomendar una obra maestra total, absoluta, incontestable y soberbia, la sin duda devastadora “DÍAS DE VINO Y ROSAS” de Blake Edwards, con Jack Lemmon y Lee Remick en perfecto estado de gracia, regalándonos unas interpretaciones para el recuerdo y firmando uno de esos finales que se graban a fuego en el corazón helado. Jamás se ha hecho ni creo que se haga un aproximación tan veraz, rotunda y descarnada al lacerante problema del alcoholismo, sin concesiones ni paliativos, ahondando con inusitada pulsión quirúrgica en la miseria que supone para cualquier ser humano caer postrado bajo la férula de una adicción implacable. Vemos el rostro transido de tristeza de Jack Lemmon constatando a través de la ventana como se aleja su dipsómana esposa hacia el abismo del que él mismo a duras penas está logrando escapar, y sentimos una congoja difícil de contener, las lágrimas afluyen a los ojos y apretamos los dientes. La película ha terminado pero nosotros seguimos allí plantados frente a la pantalla, clavados en nuestro asiento, sin poder levantarnos, meditabundos y extremadamente afectados. Duele de forma casi insoportable, hemos viajado al fondo del alma de esos personajes para identificarnos con su letal sufrimiento, y el recuerdo de su tragedia nos acompañará durante muchas horas. Estamos seguros de haber contemplado vida y arte fluyendo en esa aterradora historia de perdición y profunda humanidad, nos apetece echar un trago, pero hoy no lo haremos, de alguna manera nos reconforta pensar que la culpa la tuvo la maldita sustancia y no el siempre incolmable agujero del deseo. Recordamos también que existe otra maravilla dedicada al mismo tema, “Días sin huella” del gran Billy Wilder con Ray Milland (nuestro siempre admirado hombre con rayos X en los ojos) de protagonista. Pero por esta noche he tenido bastante. Continuaré mortificándome mañana, o en vacaciones, siempre buscando el necesario contrapeso a la excesiva complacencia que otorga el haber focalizado la tentación de las tinieblas en colecciones perfectamente manejables, pero igualmente despóticas…

…y hablando de colecciones. Nada de olvidar el sano cachondeo de Pajares y Esteso, el cine independiente con Público, el cine Hollywoodiense vehiculizado por El Mundo, el cine español ofrecido por La Razón, el cine de éxito comercial regalado por El País, el clásico servido por ABC, y más si lo que verdaderamente deseas es terminar agotando todos tus recursos económicos y espaciales. Ya no hablo de adquirir libros que jamás leerás hasta tu improbable jubilación, porque harás muy bien en consultarme cuanto antes para tramitar tu alta como nuevo y flamante socio del Círculo de Lectores y así poder embaularnos un buen regalo compartido. Lo siento, sé que es triste o al menos poco agradable, pero no desesperes porque ya tengamos que despedirnos en vísperas de las vacaciones -prometiendo a modo de insuficiente compensación alguna que otra intermitente entrega a lo largo de la desértica canícula-, pues te queda otra impagable colección para tu veraniego deleite, la compuesta por todo el contenido de Parentesys que podrás leer y disfrutar cuando el rumor de las olas componga la música de tu merecidísima desconexión (¿real o virtual?). Aprovechad y aprovechaos sin más para devorar todo vuestro tiempo presente de cabo a rabo, porque: 1) hasta el rabo todo es toro; 2) “largos no son los días de vino y rosas. De un nebuloso sueño, surge nuestro sendero… y se pierde en otro sueño”; 3) de esta vida sacarás / lo que metas / nada más; 4) si se acaban Los Borgia y nos quitan Los Quién, llega la hora de los Mad Men; 5) ir a la Manga no es una ganga; 6) más dura será la caída; 7) la intuición fundamental de Lacan desvela que el sujeto siempre andará dividido contra sí mismo; 8) nadie tiene muy claro lo que nos deparará el pasado; 9) ya apareció la petaca; y finalmente 10) “dentro de una olla un pulpo reposa en un sueño fugaz bajo la luz de la luna de verano”.

)( parentesys.es )( La cultura al alcance de todos )

VERNAL SOLSTICIO, ¡¡MENUDO VICIO!!
Fecha de publicación: 2011-06-17 08:06:58, por Adrián Martínez Buleo   (visto: 2367 veces)   (a 9 personas les ha parecido interesante)
Fuente:

Fotos de este contenido: si quieres añadir fotos, pulsa el botón Fotos

    
    


© parentesys.es - Todos los Derechos Reservados

VERNAL SOLSTICIO, ¡¡MENUDO VICIO!!

Comparte este contenido con todos tus amigos.



 Portada  :: Sección El Rincón del Cultureta

   El Rincón del Cultureta en Google  :: Buscador de El Rincón del Cultureta      Creación de páginas web de El Rincón del Cultureta

Opiniones sobre el artículo

Las opiniones que aquí se escriban deben hacer un uso cívico y respetuoso de la libertad de expresión. El administrador de parentesys.es se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios que no lo cumplan, o que no aporten información útil sobre el contenido arriba publicado.


 No hay opiniones. Sé el primero en escribir sobre este artículo.

Escribe tu comentario

Tu nombre: [obligatorio]

Título: [obligatorio]

Tu sitio web: (escríbelo con http://) [opcional]

Tu email: (lo mantendremos privado) [obligatorio]

Contenido: [obligatorio]

Código de seguridad anti-spam:*