Es hora de recomenzar lo que fue interrumpido, momentáneamente interrumpido, por la llegada de la esperada manifestación, epifanía, de un misterio que hoy por hoy sigue siendo tan oscuro e impenetrable como hace más de dos mil años. No seré yo ni seremos nosotros los hermanos culturetas quienes lancemos furiosos dicterios contra la sombra de injusticia y sinrazón que parece cernirse cada vez más sobre la testa de un mundo a la deriva de sus propios vicios y errores. Tiempo habrá de meditar sobre tales y otras cuestiones; el hacerlo ahora petrificaría nuestras frases como pegajosas lágrimas de colofonia. Por eso mi mente, y antes de reiniciar nuestra arqueología, que a la vez iremos salteando con otras recetas hasta que hagamos un largo descanso a partir del mes de abril, si así lo dispone la Providencia, gusta de efectuar un ligero repaso a ciertos acontecimientos ubicados en el anterior 2005 y que fueron muy del gusto del paladar (siempre exquisito) que viene caracterizándonos desde hace mucho tiempo. Amén de reuniones y celebraciones, de emotivas despedidas y renovadas esperanzas, os convoco –de un modo similar a como nuestro venerado y sabio alquimista Santi hiciera con aquella inolvidable e ignífuga Queimada- alrededor de unos recuerdos que podrían resumirse en los siguientes puntos de encuentro que desgranaremos, siempre comentados, durante esta y otras entregas del Rincón.
Un punto de luz se agita frente a mis ojos y con su movimiento logra dibujar una difuminada raya que se parece a un horizonte difuso. No me he recuperado todavía de esta sensación cuando alcanzo a vislumbrar la composición edificada con nuevas líneas y curvas asentadas en ese temblor inicial. ¿De qué se trata? ¿Qué pensamientos me asaltan mientras contemplo estas inestables figuras que son fruto de mi excitada imaginación? De pronto me hallo en una exposición dedicada a las pinturas y dibujos del maestro Juan Gris en el periodo que va de 1910 a 1927, situada en el Reina Sofía de Madrid. Ella me acompaña. En un abrir y cerrar de ojos me encuentro situado en medio de la sala, cogido de su mano, y ambos podemos contemplar esa extraña simbiosis entre razón y emoción de un modo natural y hasta sobrecogedor para el espectador que puede disfrutar hasta el agotamiento de la contemplación de esa maravilla ofrecida por "Naturaleza muerta y paisaje – Plaza Ravignan". La superposición compleja y sintética entre planos de textura y color es sencillamente prodigiosa. Juan Gris ejecuta una especie de método deductivo de, al menos así nos lo parece, detectables resonancias platónicas. Él mismo afirma que al contrario de lo que hacía su maestro Cézanne, parte de "este cilindro para crear un individuo de tipo especial": de lo puramente abstracto y geométricamente formal a lo empíricamente concreto y sensual. Destaca muchísimo la particular utilización que el artista efectúa de las sombras de ciertos objetos, usando el contraste con las partes más claras del cuadro para reforzar su especial dramatismo, dando mayor continuidad al enlace figura-fondo y resaltando la impresión perceptual de la imagen al remarcar su recorte sobre dicha luminosidad acotada.
Realizo un rápido giro de cabeza como para sacudirme toda la ráfaga vertiginosa de razonamientos que un mínimo instante ha logrado provocar en mi cerebro. Ahora levanto la vista y para mi total sorpresa, que raya con la incredulidad, me percibo sumergido en un recuerdo inestable ubicado en una nueva exposición perteneciente al Centro Cultural Conde Duque y titulada "Del Barroco al Romanticismo", que cuenta en su haber con pintura napolitana procedente de la colección de la Fundación Neapolis. Ella continúa a mi lado. Vemos entonces un maravilloso Luca Giordano (Nápoles, 1635-1704) titulado "Venus y Cupido durmientes con sátiro", el que precisamente sostiene el espejo símbolo del orgullo y la vanidad. ¡La nueva asociación de pensamientos e imágenes se produce una vez más! Y ahora nos vemos dentro del Museo del Prado de Madrid frente a la obra restaurada en 2003-2004 del maestro boloñés Annibale Carracci (1560-1609) titulada "Venus, Adonis y Cupido". El lienzo es exhibido con gran acierto en compañía de los cuadros que pudieron servir al pintor de inspiración directa: las pinturas magistrales que sobre el mismo tema realizaran Tiziano y Veronese. La creación de Carraci es de una belleza que quita el aliento y paraliza el corazón. Así tal vez como la misma Venus se sintió cuando por error recibió una flecha de su juguetón retoño Cupido en el centro de su divino pecho y quedó profundamente enamorada del bello joven Adonis, quien en ese mismo instante coincidió con la figura de la diosa en sus habituales incursiones cinegéticas. Apretamos nuestras manos mientras vemos reflejado el mágico momento de ese encuentro, al tiempo que Tiziano ya nos ofrece a una temblorosa Venus tratando de disuadir a su amado de sus intenciones de caza del gran jabalí, que final y trágicamente acabará con su vida…
¿Qué ha sucedido? ¿Dónde me hallo en realidad? ¿Acaso en compañía del fiel Miguel Ángel mientras eleva su alma hacia la inconclusa cúpula de San Pedro cuando expira y se despide en el último instante de esta vida? ¿No es verdad que habremos de regresar al futuro para de esta forma cerrar el círculo y cuadrar definitivamente nuestra interrumpida mirada retrospectiva? Suena de fondo un bello concierto de Wolfgang Amadeus Mozart, de quien éste año se cumplen los 250 años de su nacimiento (1756) –no olvidemos el bicentenario de su fallecimiento que ya tuvo lugar en 1991-, el número 20 que me fue recomendado encarecidamente por mi admirado y querido Fabio Aguado Millán, profesor del Instituto Cervantes, excelente melómano y gran conocedor de la literatura de los clásicos, y mientras las delicadas notas inundan mis oídos comienzo un nuevo trayecto hacia el origen de mis propias ensoñaciones, en ese vacío sin fondo o fondo de vacío desde donde parecen nacer todas las esperanzas y todos los temores. Un simple trabajo arqueológico…

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Un pasado con mucho futuro
Fecha de publicación: 2006-01-13 02:02:42, por Adrián Martínez Buleo   (visto: 1319 veces)   (a 5 personas les ha parecido interesante)
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