¿Qué es el Rincón? ¿Qué ha significado en realidad dentro de nuestras ilustres vidas durante estos dos años de inagotable producción crítica a lo largo y ancho del panorama cultureta? Hoy es el día en que rendimos homenaje a un espacio-lista de distribución destinado al anticonsumo ordinario y al fomento de la polémica irónica y la sátira desvergonzada, donde el cine es el rey, la música la reina y la literatura la hija bastarda encargada de espolear sus metáforas intrínsecas. Así las cosas, nada mejor para comenzar esta serie de envíos recordatorios que hoy iniciamos, que hacerlo precisamente con el que fuera en su momento mensaje inaugural del Rincón, una declaración de principios que habremos de formular en decálogo muy pronto. De regalo, una crítica mítica en el habitáculo cultureta. Clint, el más excelso, el último gran clásico, y su perfecta obra maestra "Sin Perdón". No lo habrá para quien se sustraiga al placer obligatorio de ver-leer-la. He de recordar, eso sí, que el Rincón surge como contraataque de resistencia frente a ciertas obstrucciones de carácter bondadoso, no malintencionado, que hemos de reconocer positivas en su papel de acicate para el despegue cultureta. Se admiten todo tipo de ofrecimientos, halagos, vahídos histéricos, declaraciones de amor-odio exacerbadas, culto a la personalidad cultureta, y demás actitudes voluntariosas destinadas a incrementar un glorioso espacio cuyo concepto fue acuñado, no lo olvidemos, por el mismísimo e ilustre "San Agustín". Y muy pronto el Rincón dedicará una entrega especial sobre un evento maravilloso que será presentado, relatado y comunicado como la ocasión se merece. Bon Apetit:

1. MENSAJE INAUGURAL:

Bien, en vista de que el sucio y traicionero boicot en contra de la posibilidad de tener un reducto donde expresar opiniones sobre cine, literatura, filosofía, etc. no ha tenido ningún efecto (la gente del foro ha entendido la fraudulenta intención de la "democrática??" consulta) , se crea este nuevo "Rincón del Cultureta". Aquí podréis efectuar críticas constructivas, devastadoras, destructivas, insolentes, arrogantes, vacías, simples, complejas... lo que queráis, con tal de que contribuyan a la profundización en el arduo camino del conocimiento. La reluctancia de determinado elemento no podrá consumir la ardorosa llama de la inquietud intelectual. Se me ocurren algunas secciones:

Filmoanálisis: ya sabéis, comentarios de películas, perfiles de actores y directores, etc.

El libro o la vida: comentarios y críticas literarias.

El ensayo de existir: ensayos, filosofía, ciencias sociales, etc.

Son sólo ideas, podemos cambiar el nombre de las secciones, el contenido, en fin, que os animéis a escribir. Un saludo a tod@s (incluid@ el/la de la bochornosa encuesta).

2. CRÍTICA

"Unforgiven" de Clint Eastwood: El imperdonable sendero de la Violencia.

Me propongo analizar una obra que en pocos años ha pasado a constituirse en un verdadero clásico de un género en particular (western) y, por qué no decirlo, de ese bello arte habitado por las más altas cimas de grandeza y miseria humanas: la oscarizada SIN PERDÓN del magistral Clint Eastwood.

Eastwood es un realizador con la fuerza prodigiosa de la creatividad clásica. Su intimista forma de rodar, el inteligente tratamiento de los personajes, su peculiar ritmo temporal impreso en el desarrollo de la acción, la sobriedad y elegancia desplegadas en la puesta en escena, todo ello le ha convertido en un cineasta con una mirada propia e irrepetible, un autor reflexivo y renovador. Roland Barthes, en el contexto literario, afirmaba que la crítica es algo parecido a la atracción gravitatoria que un texto del pasado ejercería hacia/sobre la inteligibilidad del presente. Podría afirmarse, siguiendo el símil, que Eastwood, como realizador alejado de los personajes rudos e implacables que le han granjeado la fama de "duro de Hollywood", ofrece un cierto revisionismo crítico de ciertos géneros desde perspectivas muy actuales. El film que nos ocupa es una buena muestra de lo que digo. SIN PERDÓN es un western, desde luego, pero somete las reglas del género a una distorsión tal que, respetándolas, las trasciende por completo ofreciendo como resultado una obra nueva e inédita, como si de una greguería conceptual se tratara.

William Munny (*) fue un pistolero asesino, despiadado, brutal, que mataba cualquier cosa que se moviera o tuviera vida sin razón alguna que justificara su detestable conducta. Bebía, es cierto, pero jamás utilizó el alcoholismo como excusa: mataba porque era lo que mejor sabía hacer, tenía suerte en su peculiar relación con el horror y la muerte. Y ahora, aparentemente curado de la violencia gracias a su difunta esposa, a cargo de dos hijos y una granja de cerdos, con graves problemas económicos que apenas puede resolver, enfrentará el último movimiento en el juego de su tenebroso destino: volver a matar. Esta vez se trata de acabar con la vida de dos muchachos que se excedieron maltratando a una prostituta en el lupanar de "Big Whisky", siendo la recompensa ofrecida por sus compañeras de oficio prácticamente irresistible. Necesita el dinero. Pero no irá solo. Recabará la ayuda de su antiguo compañero de fechorías (un extraordinario Morgan Freeman), y acabará uniéndose a esta macabra expedición un jovenzuelo simple y arrogante que pretende emular las oscuras hazañas, para él lo son, de Munny. Las fichas están colocadas. La cruel partida comienza. ¿Quién es aquí el depositario del bien o del mal? ¿Quién merece la mayor reprobación? ¿Qué conducta está éticamente justificada y cuál no lo está? ¿Puede uno transformar su vida hasta el punto de eliminar de raíz la violencia adquirida? ¿Esos jóvenes descontrolados que marcaron el rostro y el cuerpo de la meretriz con indelebles cicatrices externas e internas, merecen realmente morir? ¿Quién tiene derecho a juzgar? ¿Es lícita la manifestación abierta de una venganza violenta, temida al tiempo que anhelada en cualquier sistema de justicia reparadora?

El viaje hacia el pueblo que servirá de escenario para el desenlace definitivo y donde la ley se ejerce con excesiva contundencia a cargo de un comisario cruel y sádico, excepcionalmente encarnado por Gene Hackman (ganó el Oscar por esta excepcional interpretación), es también, y sobre todo, un viaje hacia el particular infierno que habita en el interior de los diferentes personajes. Munny va enfermando poco a poco, su catarsis febril le hace contemplar, en una sobrecogedora revelación verbal a su antiguo socio de maldad, la cabeza de su esposa carcomida por los gusanos, ha visto la serpiente de la muerte y el abismo se abre a sus pies; la Culpa, la sensación de estar caminando hacia la autodestrucción definitiva, se muestran crudamente como síntomas corporales.(*) Han llegado, han de matar. ¿Lo harán? ¿Podrán hacerlo?

A partir de ese momento Eastwood efectúa lo que ya parecía imposible, otra vuelta de tuerca magistral, otra sabia profundización en el sentido de la inexorable tragedia. Vigoroso, denso, complejo, sombrío, crepuscular y oscuramente poético, el film despliega una melancólica y tenebrosa expresividad que envuelve nuestros sentidos para ofrecernos, no moralejas sencillas o simplistas, sino una comprensión profunda y significativa de todo lo acontecido, del verdadero significado de una época, falsa épica, ya extinguida y ahogada en su propio hedor. No existen héroes ni villanos como categorías separadas e infranqueables; aniquilar a otro ser humano no es fácil, no supone apretar fríamente el gatillo de una mortífera arma; la violencia y el asesinato suponen la degradación de quien los comete; al matar a un hombre se le arrebata "todo lo que tiene y todo lo que podría tener", y se extingue para siempre aquello que, sea lo que fuere, nos convierte en supuestos seres humanos: la dignidad, el alma, la conciencia moral.

Las últimas notas musicales, de extrema belleza, como nostálgicos quejidos extraídos por el viento al colarse entre las ramas del árbol del Bien y del Mal, se graban a fuego en nuestro corazón para que jamás olvidemos el imperdonable camino de la sevicia.

Calificación: Clásico.

(*) Para los amantes de la hermenéutica analítica, un breve apunte para animar vuestra reflexión al respecto: Kid asesina al segundo agresor mientras defeca y no olvidemos la clara conexión existente entre el poder extremo (digerir la presa), el excremento y el posterior sentimiento de culpa... Como veis, las lecturas que ofrece esta obra maestra son inagotables.

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Segundo Aniversario
Fecha de publicación: 2003-06-18 18:50:00, por Adrián Martínez Buleo   (visto: 994 veces)   (a 6 personas les ha parecido interesante)
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