Nos habíamos quedado con la coronación del David de Miguel Ángel como nuevo símbolo utilizando en contra del poder de los Medici, asimilados entonces al gigante derrotado, a Goliat. Pero Julio II se solidarizó claramente con la nueva situación de los antiguos dueños de Florencia. En 1512 las tropas vigiladas por los dos primos Medici avanzan hacia su amada ciudad. Y allí les espera un hombre llamado Nicolás Maquiavelo (1469-1527), el gran canciller del "Consiglio dei Dieci", el Consejo de los Diez, encargado de movilizar a miles de hombres de la Toscana para formar un gran ejército nacional capaz de ofrecer resistencia a las huestes vaticanas. Pero fue Prato el enclave que cayó bajo el puño de hierro de la violencia papal y de los Medici. Fue un auténtico baño de sangre. Así que finalmente los Medici retornarán triunfantes a su ciudad natal y Nicolás será encerrado como conspirador contra ellos. Las torturas a que fue sometido eran terribles. Poco después será liberado y tendrá que refugiarse en su finca privada de San Casciano. Autoexiliado, deshonrado, no volverá a desempeñar ningún cargo político importante en Florencia. El autor de "El Príncipe", los "Discursos", "La Mandrágora" y una monumental historia de Florencia de 8 volúmenes que hizo llegar precisamente a Julio, el Papa Clemente VII, dos años antes de su muerte será pues recordado por la memoria colectiva y selectiva gracias a una visión tremendamente pesimista y ultrapragmática del ser humano que ha de tratar por todos los medios de lograr sus objetivos siempre al precio que haga falta o que la situación demande. ¿Qué pensaría el gran hombre de letras y política de las sombras actuales que pasan por llamarse auténticos gobernantes de una hipotética nación? Pensemos por ejemplo en un supuesto nuevo axioma intitulado y mal llamado "alianza de civilizaciones" (la civilización puede ser idéntica para dos culturas contrapuestas) como la evidente proyección de un ser humano profundamente insatisfecho, que busca su satisfacción en los modelos de condicionamiento positivo que ya conoce, no en el desarrollo pleno de su potencialidad interior. Este gobern(a/e)nte, mezcla de apetito por el gobierno y ente de predicción difusa, estaría negando la posibilidad real de hallar plenitud en el interior de uno mismo y buscaría por el contrario conformar un "mundo plenamente bueno y generoso" donde todos los estímulos externos negativos fueran obviados o eliminados. La táctica para este mutante pasaría por configurar un entorno aséptico, sin conflictos, donde EN REALIDAD el sometimiento de las conciencias críticas sería mucho más sencillo al haber sido suprimido todo género de conflicto u obstáculo que pudiera servir de reto o estímulo auténtico para el progresivo desarrollo interior. ¿Diagnóstico? El gobernante que así operase propondría a la masa susceptible de ser adoctrinada y controlada un modelo de proyecciones utópicas desde el que operar un alejamiento naif de una realidad verdaderamente dura y cruel. La propuesta de este tipo de gobernante, en contra de lo que pudiera pensarse, en contra de la apariencia falsa de progresismo y evolución, sería profundamente conservadora pues únicamente estaría regalando evasiones imaginarias carentes de la sustancia real propiciatoria de crecimiento y desarrollo. Buscaría así lograr mediante una serie de circunstancias imaginarias un estado de satisfacción imposible de lograr mediante la transformación práctica del contexto real. La profunda incomprensión de los auténticos mecanismos que gobiernan las relaciones sociales llevaría a este gobernante a proyectar su ceguera en un sistema ideal de generosidad y satisfacción ilimitadas, convirtiéndose casi sin pretenderlo en un atontado y necio "optimista antropo-ilógico" sin apenas base sólida en los hechos históricos pasados y actuales. Este optimista atolondrado no necesitará para nada la memoria histórica, al contrario, la reconstrucción inteligente de los efectos y sus causas, de las complejas relaciones de la determinación histórica no es algo que desee o le preocupe porque sencillamente no es algo que necesite para completar o hacer inteligible su vacío sistema de bondad primigenia: la realidad es un estorbo para la construcción y verificación de sus sueños. Somos valiosos en la medida en que cumplimos o podremos cumplir este modelo comportamental de aceptación sin límites de la maldad del otro. ¿No es esto perfectamente equiparable a un cristianismo victimista despojado de su lado más revolucionario? ¿No se desvela precisamente aquí, en esta trampa dialéctica de palpable decadencia intelectual, la herencia asumida y no reflexionada de toda una corriente de pensamiento anclada en el relato de la metafísica de la salvación? ¿No será esta forma ingenua e interesada de abordar la solución de los males que azotan a la humanidad la más próxima a posiciones directamente ligadas a utópicos relatos secularizados heredados del Cristianismo? Maquiavelo teorizó con suma precisión la función nada ideal del trabajo político de su época, separando claramente el ámbito ético del político y proponiendo un desempeño cínico en la prosecución de la razón de Estado. Pero ya nos hemos desviado demasiado de nuestro propósito inicial y sin duda volveremos muchas veces, y en alguna que otra ocasión con inusitada pasión, sobre temas directamente ligados a los fundamentos filosóficos y de pensamiento sobre los que se asientan no sólo las actuaciones más políticas sino también y principalmente las artísticas, indisolublemente anudadas a aquellas. Las buenas intenciones recubriendo el fondo gris del interés más egoísta; la belleza velando el pozo siniestro del goce pulsional.

Tras la masacre de Prato los líderes de la república florentina huyeron. Los Medici toman de nuevo el control de la ciudad y al poco tiempo fallece el mentor y maestro del cardenal Giovanni, el Papa Julio II. El cónclave elegirá como nuevo pontífice precisamente a este cardenal, a un Medici: el nuevo sucesor de Pedro es ahora León X. La influencia del nuevo gobernador de los destinos del Cristianismo se hará notar muy pronto. Tanto es así que en pocos meses su primo Julio pasará a ser arzobispo de Florencia y a continuación Cardenal. En las celebraciones del nombramiento León X hizo recubrir con pintura de oro todo el cuerpo de un niño que como consecuencia de la toxicidad del ungüento murió sin remedio. Los festejos, por supuesto, continuaron. Muy pronto se pondría manos a la obra para comenzar consolidando desde el principio un mandato poderoso y sin fisuras aunque para ello tuviera que modificar la composición del Colegio Cardenalicio, nombrando a 31 nuevos cardenales que como es de suponer se hallaban bajo su control directo. No en vano había tenido que desmontar una conspiración cardenalicia para acabar con su vida. Sabía lo que era preciso hacer para ser infalible y a fe que lo hizo: ambición, violencia, gula, lujuria, desmesura y, eso sí, mucho y buen mecenazgo. Le vemos, te contemplamos León, Giovanni, vendedor de indultos celestiales limpiadores de pecados, en la Sala de Rafael (1483-1520) de los Uffizi, bien secundado por su primo el cardenal Julio y el también cardenal Luigi de Rossi. Todas las líneas maestras de la composición confluyen en la figura rechoncha, voluptuosa, hedonista y profundamente humana del pontífice. El trabajo de Rafael es sensacional. No oculta el lado negativo del poderoso pero también ofrece símbolos objetuales que nos hablan de su gran interés por el mundo de la música, las artes y las letras. La eterna salvación, la indulgencia por nuestros más recónditos pecados o sencillamente una absolución aquí y ahora por nuestra mala conducta estuvo y sigue estando en venta. Alianza, sí, pero de épocas. Y en el horizonte del papado Medici una amenaza incontrolable para su extendida corruptela: las 95 tesis del monje agustino Lutero serán impresas en el año 1517.

Entretanto ¿qué había sucedido en la ciudad del Vaticano? ¿Qué había ocurrido con el genial Miguel Ángel, carácter grande, impetuoso y conflictivo, desde que en la anterior entrega le dejamos con el gigantesco David ya concluido? Muy pronto nos adentraremos en los engimáticos misterios de la considerada mayor obra de arte creada por ser humano alguno. Sí, me estoy refiriendo a la Capilla Papal del interior del Vaticano, un encargo en el que Bounarroti sufrió hasta lo indecible porque además de ser un trabajo complicadísimo, de una dificultad extrema, él jamás se consideró pintor. Él, el mejor pintor de todos los tiempos y que no se autovaloraba como tal acabará construyendo para el Papa Giovanni y su primo Julio las tumbas de sus dos padres, Lorenzo y Giuliano…


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REALMENTE RENACIDOS
Fecha de publicación: 2005-09-20 01:02:43, por Adrián Martínez Buleo   (visto: 1272 veces)   (a 6 personas les ha parecido interesante)
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