El Papa Karol Wojtyla (1920-2005) ha muerto. Esta es la impactante noticia con que nos bombardean desde el sábado noche todos y cada uno de los abominables y mentirosos medios de incomunicación intra e internacional. Una figura indiscutible del siglo XX que retrata y refleja como pocos la paradójica y contradictoria situación del hombre moderno al enfrentarse con dilemas morales que sobrepasan sus concepciones del mundo en medio del sofocante silencio de Dios. El Papa que hizo todo lo que estuvo en su mano para derrocar los execrables regímenes comunistas del Este de Europa; el anticapitalista declarado que finalmente transigió con los nuevos dogmas neoconservadores conduciendo a su iglesia, bien apoyado por el intolerante inquisidor Joseph Ratzinger, hacia posiciones ocupadas por la tradición más rancia e irrespirable; el que aconsejó al obispo mártir de El Salvador Óscar Romero ponerse del lado de los poderosos no mucho antes de que fuera brutalmente asesinado por aquellos mismos que un día confiaron en que, como tantos otros dentro de la institución eclesiástica, se vendería al mejor postor; el excelente actor mediático convertido en patético titiritero de una Curia que buscó deliberadamente su absurda identificación con el Cristo sufriente de la Cruz; el valiente que hizo temblar a su lado al mismísimo tirano Fidel Castro; el perseguidor y estrangulador de teólogos brillantes, necesarios y renovadores como Hans Küng (pidió acertadamente la dimisión del Papa por el bien de la Iglesia); el eslavo apresado en una estrecha y sólo en contadas ocasiones demoledora visión del Universo; el objeto de la mofa teológica cuando en el momento erróneo y el contexto equivocado vino a admitir que el Infierno no es un lugar real; el luchador infatigable contra la enfermedad física y el accidente malsano mediante un intento prolongado de transfigurar el sufrimiento en una metafísica del dolor; el portador de un falso ecumenismo de centralista eje católico; el infatigable picapedrero y actor que arriesgando su joven vida ayudaba a salvar judíos bajo la monstruosa amenaza nazi; el fabricante de imágenes capaz de aprovechar la entronización mediática y construir así su propia santidad; el maestro furioso amonestando a los correligionarios latinoamericanos más díscolos; el Semblante, por fin, de una experiencia mística que quiso abrazar como Santo y que ni tan siquiera logró alcanzar como supuesto fundador de una nueva escolástica para ser posteriormente emulada: paga ahora todos tus pecados en presencia de la infinita Majestad del Hacedor y finalmente descansa para siempre en Paz.

Tal vez porque observo con curioso escepticismo las tristes asonadas de marcado tinte duelístico que tienen lugar en múltiples y diversos lugares del globo terráqueo, y tal vez debido al inevitable hastío que la masa adocenada suele provocar con su prolongada contemplación, decido pulsar sin más dilación la sensible y delicada lectura que el pianista norteamericano Keith Jarrett (b.1945), autor de uno de los discos de jazz más influyentes de la historia musical del siglo pasado, "El concierto Köln" grabado en 1975, realiza sobre obras del maestro Johann Sebastian Bach ("Das Wohltemperierte Klavier" en dos álbumes). La ejecución es límpida, clara, maravillosa y arroba mi espíritu hasta el punto de hacerle dirigirse con premura hacia la nueva linterna mágica para iniciar el visionado de la obra maestra del cineasta danés Carl Theodor Dreyer (1889-1968) del año 1928, "La pasión de Juana de Arco", en su versión restaurada de 1985 a partir de copias dispersas y como resultado de un trabajo de investigación sin duda encomiable. Esta obra cumbre del cine mundial se nos aparece como una producción maestra magnífica, de una hondura y una belleza indescriptibles. La música perfectamente acoplada de Richard Einhorns ("Voices of Light") añade una aire de conmovedora trascendencia mística. La que se autonombraba enviada del mismo Dios para ayudar al delfín Carlos de Francia en su lucha contra los Ingleses; la santa de Orleans condenada el 24 de mayo de 1431 a ser quemada viva en Rouen por un tribunal de fanáticos religiosos comandados por el obispo Beauvais (Pierre Cauchon); la santificada que prefirió sucumbir de un modo total y absoluto al goce del Otro a conformarse con la satisfacción procurada por un simple fantasma de felicidad. La identificación entre el calvario sufrido por nuestro señor Jesucristo y el tormento espiritual aplicado a Juana con la saña y la alevosía de unos jueces que ponen por encima de la valoración objetiva de los hechos su previa sentencia de culpabilidad se convierte a través de la mirada de Dreyer en un viaje alucinante al fondo del delirio y de la intolerancia. El rostro anegado de lágrimas y arrasado por una dulce desesperanza irá dejando traslucir, poco a poco, a media que la visionaria Juana avanza en una toma de conciencia sobre su propio destino de martirio y liberación, en una máscara de sufrimiento congelado que esconde tras de sí una armonía deseada y adivinada más allá de las llamas del fanatismo.

Viendo y analizando todo este complicadísimo juego de construcciones imaginarias, de dominios y perversiones, de éxtasis y goces desmesurados, comparando a continuación este martirio impuesto con aquel otro autoimpuesto de la figura que acaba de abandonarnos, ¿qué podemos pensar al respecto? ¿Qué juicio emitir al tratar de unir y recomponer un rompecabezas donde las piezas faltantes no es que estén extraviadas y puedan encontrarse, sino más bien que es su ausencia la que otorga coherencia y sentido al conjunto, y que por eso mismo su inexistencia es necesaria para la existencia del cojo conjunto restante? ¿Qué pensar, qué sentir y qué desear frente a las tragedias de individuos sometidos a corrientes históricas que dictaminan sus destinos ofreciéndoles el señuelo tranquilizador de la salvación y el cambio de la historia? Muy pronto oiremos la famosa expresión "Habemus Papam". ¿Supondrá la nueva elección alguna diferencia?

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Encuentros con Lo Sagrado II
Fecha de publicación: 2005-04-05 11:42:17, por Adrián Martínez Buleo   (visto: 1215 veces)   (a 7 personas les ha parecido interesante)
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