Una nueva semana ya con el nacimiento del redentor en el oscuro horizonte configurador de lo humano, una nueva oportunidad que será perdida, pues nadie de los aquí presentes se arrepentirá de corazón y si lo hace, lo cual es mucho presuponer, caerá pronto en las garras de la ambición, del engaño, de la mentira, del desamor, de la crueldad o, lo que suele ser más habitual, del laissez faire. Tal vez no. Tal vez nos quede una pequeña oportunidad por mínima que sea, una opción de cambio, de renuncia, de visión totalizadora sobre lo que nos está ocurriendo; una apertura aquí y ahora al universo del no-yo, sin ego, sin conocimiento dogmático, sin pensamiento programado, sin afecto interesado, sin pasado y sin futuro. Escucho el "Adagio for Strings" de Samuel Barber, me dejo invadir por los mayestáticos coros de su "The Virgin Martyrs", agito compulsivamente los claros de mi cabeza con el ritmo endiablado de Jeff Haley y su potente banda de rock, me dejo invadir por la nostalgia total con "El verano" de Antonio Vivaldi, y finalizo prácticamente levitando en inverosímil supinación mientras soy literalmente atravesado por las enigmáticas notas de, como ya ocurriera la semana anterior, Toru Takemitsu. ¡Crack! Algo se ha quebrado en mi dorso al caer, me levantó quejumbroso, acomodo mi maltrecho y hermoso cuerpo en el sofá de los sueños, miro a un lado, al otro, hacia atrás, hacia delante, jejeje, el mando es sólo mío. Play it:

Roberto Benigni: Johnny Palillo. El gran Benigni nos hace pasar una rato divertidísimo con esta comedia "a la italiana", que bebe de los clásicos del género y basa toda su fuerza en un guión muy trabajado, repleto de equívocos y situaciones casi surrealistas ambientadas en una Sicilia de mafia y corrupción política. Su desdoblamiento interpretativo y la buena interpretación de la que es su mujer en la realidad, Nicoletta Braschi, hacen de este filme un sano y recomendable entretenimiento con las necesarias dosis de ironía y sarcasmo. Buena. Dentro de muy poco disfrutaremos de su particular visión de Pinocchio. Estamos expectantes.

John Huston: Freud, pasión secreta. Con la dirección de un talento como Huston y la reconstrucción histórica basada en un guión mutilado de Sartre, comenzamos un viaje hacia los orígenes del pensamiento psicoanalítico donde nos espera uno de los mayores genios alumbrados por la evolución biológica y psicológica de la humanidad: Sigmund Freud. Desde sus iniciales investigaciones en fisiología del cerebro, pasando por su crucial estancia en la Salpêtrière de Charcot, contemplamos a un Freud que poco a poco va siendo atravesado por una inquietud y curiosidad intelectuales crecientes acerca de los inexplicables síntomas de histéricos y obsesivos, hasta "conectar" sus intereses con los de Breuer y entrar de lleno en el caso clínico de Anna O. Con Breuer, precisamente, escribirá "Estudios sobre la histeria" y a partir de ese momento se iniciará un tortuoso camino de autoanálisis hasta el abandono definitivo de la primera teoría traumática y el descubrimiento trascendental de la sexualidad infantil, la fantasía inconsciente, los mecanismos del soñar y el complejo de Edipo. Un camino intelectual y emocional apasionante que nos sumerge en las profundidades de una de las mentes más brillantes de toda la historia del pensamiento occidental. Su finísima capacidad de observación y análisis, unida a una intuición descomunal más una capacidad de trabajo casi infinita hicieron de Freud una personalidad inigualable, asediado por elementos neuróticos y prejuicios morales que hubo continuamente de superar con el objetivo de reelaborar teóricamente los nuevos hallazgos empíricos (no olvidemos que el psicoanálisis es primordialmente y ante todo una práctica clínica) que ampliaban continuamente sus puntos de vista teóricos y, en muchas ocasiones, los contradecían, obligándole de este modo a una reestructuración constante dentro de su pensamiento (Teoría de la angustia, teoría pulsional, metapsicología, tópicas del aparato psíquico, etc.). El film se ve también como una más que interesante historia detectivesca en que la inteligencia de Freud es capaz de hacer encajar las piezas de un rompecabezas extremadamente complejo. Es, por lo tanto, absolutamente recomendable para todo tipo de público y una gran oportunidad para introducirse en una de las corrientes teóricas que más han influido y siguen influyendo en el desarrollo del pensamiento sobre el comportamiento humano. Además es una inmejorable oportunidad para disfrutar de un Montgomery Clift perfecto en su magistral recreación del genio. Imposible ya imaginar a Freud sin su rostro, sin su profunda, inteligente, voraz y atormentada mirada. Por fin cayó en mis manos esta joya gracias a uno de los psicoanalistas que actualmente ejercen la profesión en la capital madrileña, un incansable investigador en el complejo terreno de las teorías freudianas y lacanianas, y que desarrolla al mismo tiempo una labor divulgativa y docente de gran envergadura. Gracias Jorge Marugán Kraus.

William MALOne: The house on haunting hill. Hermanos culturetas, estamos ante una impresentable bazofia que no merecería siquiera la molestia de un comentario, pero somos educados y le daremos el privilegio de figurar durante unos instantes entre nuestra majestuosa presencia. Esta pretendida película de terror asusta por su pésima realización, su inexistente e incoherente guión, su ridícula puesta en escena, su plagio absurdo de referencias mal asumidas, y, en fin, por su detestable dirección de actores. La cuestión es: ¿qué hace en semejante engendro el gran Geoffrey Rush? Supongo que tratar de ganar dinero, no puede haber otra razón. LAMENTABLE.

Joshua Logan: Sayonara. Film de estética clasicista y pretensiones moralizantes, que abraza la causa de la mezcla interracial al dejar en manos del siempre brillante Marlon Brando la conquista de una bellísima bailarina japonesa en tiempos de guerra entre nipones y norteamericanos. La cinta cumple bien las expectativas creadas y suaviza el final buscando un tono crítico al tiempo que conciliatorio. La mejor historia es la del matrimonio suicida, acto que viene precedido por una simbología actuada en el teatro de marionetas realmente conmovedora. Buena.

Dai Dijie: Balzac y la joven costurera china. Hermosísima fábula sobre el poder transformador que literatura, música y arte en general adquieren sobre la imaginación del ser humano, lo que equivale decir sobre toda la amplitud de su dimensión existencial. Así sucede en esta bella historia donde en plena revolución ¿cultural? china dos universitarios son enviados a un programa de reeducación llevado a cabo por campesinos analfabetos. En ese paraíso natural asediado por la ignorancia y el dogma revolucionario, ambos jóvenes conocerán al amor de sus vidas, la joven costurera, a la que transformarán interiormente, física y emocionalmente hablando, mediante el brusco despertar de la poética de la imaginación a través de los grandes relatos de la literatura (Balzac, Flaubert, Dostoyevski, etc.) La historia funciona perfectamente sin caer en el empalagoso caramelo y no esquiva el trasfondo doloroso que todo proceso de maduración vital conlleva. La plasticidad literaria que el autor imprime al cierre de la película es absolutamente maravillosa. Especialmente apropiada para todos aquellos que consideren vida y literatura un matrimonio indisociable. Deliciosamente bella.

Tony Gatlif: Vengo. El director francés de raza gitana firma una estupenda película cuya trama, tópica en su diseño, elude sin embargo el tedio que parece presagiarnos a partir de sensibilidad y, sobre todo, una excelente dirección de actores, la mayoría de ellos no profesionales o procedentes de otros ámbitos artísticos. La idiosincrasia de un pueblo errante aderezada con una tragedia fatalista en la que hacen acto de presencia el amor, la amistad, los lazos familiares, la venganza y la muerte. El bailarín Antonio Canales sorprende con su contención y actúa una escena final realmente conseguida. En el ínterin asistimos a la fuerza expresiva de un folclore enraizado en el dolor extremo y asentado, por contradictorio que pueda parecer, en la pasión desenfrenada exprimidora de lo bueno que puede regalarnos la vida. Se agradecen miradas como la de Kusturica, Chus Gutiérrez o el propio Gatlif sobre el pueblo gitano, emparentado en sus vivencias con otros pueblos nómadas procedentes de África del Norte, Europa Central, del Este y Asia Menor. Muy Interesante.

Henry Bean: El creyente. La extraordinaria sorpresa de la semana la constituye esta excelente película independiente capaz de sumergirnos en lo más oscuro y perverso que anida en el alma humana. Es un filme duro, nihilista, hipercrítico, profundo y muy denso diseñado para poner en tela de juicio los sistemas "duros" de creencias, siendo en su arriesgado planteamiento la desgarradora ambivalencia ideológica de un joven neofascista judío, lleno de odio y una inteligencia voraz, plagado de intuiciones y prejuicios, la que nos adentrará en la sordidez de pensamiento que marca a fuego en los corazones la señal de la intolerancia. Pero que nadie se confunda, no es una cinta de fácil acceso al eludir voluntariamente cualquier respuesta maniquea o estereotipos sociales fruto del desconocimiento del Otro, siempre artificiales delimitadores de la difusa línea entre el Bien y el Mal. La anulación de la propia individualidad en favor de un aplastamiento adormecedor de la angustia vital al asumir como verdaderos determinados axiomas supuestamente trascendentes, con lo que de masoquismo moral anudado a un doloroso placer físico implica, ese es el auténtico busilis, el centro gravitatorio en torno al cual gira esta historia poderosa y desgarradora, magníficamente desarrollada, apoyada en un trabajo actoral sólido y comprometido, que por añadidura ofrece uno de esos finales que se quedan grabados en la mente por largo tiempo, insuflando al conjunto una visión fantástica, metafísica, susceptible de abrir su interpretación a múltiples e inagotables lecturas. Muy, muy, muy Buena.

Y ya me voy, raudo, veloz, hacia los preparativos que significarán para mí el comienzo de una nueva existencia, cajas rebosantes de libros que serán reubicados tras días de espera en el cuarto oscuro, amor hacia la letra escrita, pasión que quema las entrañas, Kant y su "Metafísica de las costumbres", Camus y "El mito de Sísifo", Javier Marías y "Todas las almas", Lukács y su monumental "Historia y conciencia de clase"... todos me acompañarán en el viaje sin retorno hacia el destino último de la vida, de cualquier vida. Sólo los que hayan practicado la bondad, la generosidad, la entrega, la caricia imposible, la palabra de alivio, el gesto de apoyo, el desprendimiento desinteresado, sólo ellos no reencarnarán jamás. ¿Quién he sido en realidad? ¿Quiénes sois vosotros? ¿Quiénes, en verdad, somos?

)( parentesys.es )( La cultura al alcance de todos )

El Porvenir de una Ilusión...
Fecha de publicación: 2002-12-02 14:46:00, por Adrián Martínez Buleo   (visto: 2221 veces)   (a 9 personas les ha parecido interesante)
Fuente:

Fotos de este contenido: si quieres añadir fotos, pulsa el botón Fotos

    
    


© parentesys.es - Todos los Derechos Reservados

El Porvenir de una Ilusión...

Comparte este contenido con todos tus amigos.



 Portada  :: Sección El Rincón del Cultureta

   El Rincón del Cultureta en Google  :: Buscador de El Rincón del Cultureta      Creación de páginas web de El Rincón del Cultureta

Opiniones sobre el artículo

Las opiniones que aquí se escriban deben hacer un uso cívico y respetuoso de la libertad de expresión. El administrador de parentesys.es se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios que no lo cumplan, o que no aporten información útil sobre el contenido arriba publicado.


 No hay opiniones. Sé el primero en escribir sobre este artículo.

Escribe tu comentario

Tu nombre: [obligatorio]

Título: [obligatorio]

Tu sitio web: (escríbelo con http://) [opcional]

Tu email: (lo mantendremos privado) [obligatorio]

Contenido: [obligatorio]

Código de seguridad anti-spam:*