Nada mejor que terminar la semana dando cuenta de nuestras imprescindibles colecciones cinéfilas y de otro tipo, y a cuyo través solemos atravesarnos en el sofá para darnos ese merecidísimo descanso tras una dura jornada de esclavitud laboral (los hay que sindicalmente las hacen de libertad laboralista, y les aplaudimos por su ejemplar conducta). También hemos de felicitarnos por las pasadas y recientes elecciones autonómicas y municipaloides en lo tocante a la participación democrática, no mucha, pero suficiente para continuar con la representación política en el sentido más dramático del término. El PSAO (Partido Socialista de Autores Opulentos) se descalabra sin remedio, el PP (Pestiño Populista) asciende imparable hacia su particular sueño (y qué sueño tiene siempre RJ, qué político más insufrible y abúlico) monclovita, y afortunadamente asistimos a una mayor dispersión del voto minoritario, con un ascenso claro de voto progresista y coherente. Por cierto, en la información inicial de los resultados que leyó el Ministro de Interiorismo “se olvidó” citar el porcentaje obtenido por un determinado partido político que podría llegar a convertirse en gozne de gobernabilidad para ciertos enclaves. El mejor ejemplo del talante de unos señores que nos han dado la espalda de una forma absolutamente vergonzosa. Pero no nos encabritemos por estas sandeces, y prosigamos con nuestras buenas noticias.

Estamos felices porque George Michael tocará en Madrid el día 25 de Septiembre, contentísimos por el triunfo incontestable del gran director americano Terrence Malick en el Festival de Cannes (nueva decepción almodovariana en un certamen que continúa resistiéndosele), y todo este  monto de alegría también lo queremos hacer extensible a lo que acabamos de ver en el prestigioso Museo Nacional del Prado sito en la capital del reino, que para más satisfacción del personal contará para la temporada próxima con cuatro equipos de fútbol en Primera División. Así es. La exposición dedicada a Jean Siméon CHARDIN es absolutamente maravillosa. La verdad, nunca pensé que un bodegón (género por otra parte tan artístico y digno como otros mucho más histórica o teóricamente reputados) pudiera llegar a emocionarme de una forma tan directa, como si el pintor hubiera logrado con su pincel un milagro improbable: dar acceso a un espacio propio de silencio y recogimiento donde lo más cotidiano se yergue en monumento poético con un sentido pleno y misterioso, hablándonos a cada uno de nosotros desde el mismo corazón del Arte, con mayúsculas. Al contemplar las obras maestras de Chardin (“La tabaquera”, por ejemplo), nos sentimos de alguna manera como las figuras humanas que también supo retratar con delicadeza y profundidad psicológica, absortas, ensimismadas en una atención absorbente que parece hablarles de un universo novedoso que habita los gestos más habituales y aparentemente banales. Y es así. Porque al final nuestros objetos más cercanos con que construimos nuestras rutinarias existencias también nos construyen día a día, y contienen buena parte de la esencia de lo que somos, el significado que nos vamos dando a través de su uso y posesión, como huellas crípticas de sueños, amores, anhelos y, por supuesto, derrotas. Un niño que mira el movimiento de una peonza cuyo impulso inicial adivinamos en la posición de los dedos índice y pulgar que reposan sobre la mesa, un joven que pone toda su atención en hinchar una pompa de jabón hasta el límite de su resistencia, con una habilidad que revela cierta precaución, como un fondo de temor inofensivo por el inexorable estallido de la burbuja (algún crítico iluminado podría llegar a ver una metáfora de la crisis financiera que nos asuela en un ejercicio de malabarismo hermenéutico) y que sin duda también adivinamos en la mirada expectante del niño que contempla la escena, ambos pues, el niño de la peonza y el joven de la pompa, anulan el contexto circundante, diríamos que se vuelven perfectamente abstractos en el sentido hegeliano del término porque no buscan interpretaciones contextuales de carácter histórico, sociológico, etc., que remitirían en cambio a narraciones concretas de su historia configuradas a partir de esos indicios. Son los objetos mismos los poseedores de un sentido pleno, poético y cotidiano al mismo tiempo, remitiendo a la quietud de los gestos, al silencio reverente de las miradas, al pensamiento mismo girando a su alrededor en la misma medida que la peonza da vueltas sobre su eje, agotando la propia inercia obtenida del exterior y a la espera de lograr un nuevo estado de equilibro perfecto durante un breve y efímero instante de eternidad. Y el milagro se obra delante de nuestros asombrados ojos: el pintor ha sido capaz de captar y revelar el misterio de la vida a través de una verdadera mirada artística que se posa con natural sutileza sobre la realidad cotidiana.

Ah!! El listado de colecciones que prometía al inicio. Las de siempre más la nueva dedicada a la inmortal obra de Julio Verne todos los domingos con el diario El Mundo. Hoy, por cierto, es posible adquirir una joya del cine español filmada por nuestro venerado maestro José Luis Garci, “Las verdes praderas”, con un excelente trabajo de Alfredo Landa. Reflexión lúcida y amarga sobre el transcurso del tiempo, los sueños perdidos, las inexorables derrotas y la pervivencia del amor. Berlanga, como ha señalado el propio Garci en una entrevista, hubiera añadido un epílogo más desesperanzado al final de la función. ¿Cuál? Tendréis que verla y disfrutarla para averiguarlo. Ya no nos cabe ninguna duda de que, efectivamente, y con tanta entrega cinéfila para el coleccionista aplicado, lleva toda la razón Garci cuando viene a decirnos con cierta resignación que, “en fin, el cine hoy es algo que te regalan al comprar el periódico”.

Por cierto, que no se me olvide felicitar a los creadores de la serie de moda en la tele, LOS QUIÉN, que el otro día lideró cuota de pantalla en su horario de emisión y que se merece todos nuestros parabienes, pues resulta divertida, entretenida, ligera, refrescante, y nos regala momentos desternillantes a través de sus inspiradísimos actores. Enhorabuena.

Y mañana, mañana… ¡ay mañana! ¡¡Será un gran día si el pulpo Iker no ha equivocado su pronóstico!!

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CHARDIN EN EL PRADO Y OTRAS COLECCIONES
Fecha de publicación: 2011-05-27 08:05:03, por Adrián Martínez Buleo   (visto: 1377 veces)   (a 5 personas les ha parecido interesante)
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