Las redes que teje el azar, también dentro del impulso que nos lleva a reflexionar sobre lo imprevisible, pueden manifestarse a través de pequeñas co-incidencias cuyo desenlace es para nosotros, así lo interpretamos, necesario e inevitable. Perdemos para siempre, no así afortunadamente su obra y legado, al pensador Jacques Derrida, padre o eso dicen de la deconstrucción y uno de los últimos grandes desestabilizadores del logocentrismo reinante en la tradición filosófica occidental. La sensación que esa nueva ausencia en el ámbito del pensamiento me conduce hacia la extraña necesidad de enfrentarme a la particular metafísica de esos ángeles ausentes en "El cielo sobre Berlín" de Wim Wenders. A lo largo y ancho de múltiples secuencias hisopadas de claves y enigmas asistimos perplejos a la progresiva humanización y materialización del espíritu puramente contemplativo. Vemos además una metáfora narratológica sobre la propia e intuida historia de Dios. El rostro de Bruno Ganz es inconfundible. Y vuelvo a encontrame con este gran actor, yendo a la deriva de mis propios gustos, convertido en dual ángel y demonio al servicio de una seducción terrible en la irónica e histerizante "La marquesa de O" del maestro Eric Rohmer. Un periplo que me hace concebir ciertas esperanzas de profundizar con sentido en ciertas oscuridades sobre la misteriosa configuración del Yo. Esas opacidades hablan de insondables indentificaciones primordiales anteriores a cualquier elección de objeto. Y hablan también de cómo es posible que tratemos de salvaguardar lo perdido aun a costa de producir una conciencia moral de carácter autoobservador y crítico. De nuevo nos hallamos ante potencias que tratan de aglomerar y unir frente a otras que tratan de enganchar lo desligado en lo que es un impulso aplacador de cualquier tipo de excitación. La tragedia en la propia psique. Es el destino de lo humano. Y me asocio ahora por último al significativo título de la Cantata BWV 199 de J.S. Bach, Mein Herze Schwimmt in blut (Mi corazón nada en sangre), cuyo Recitativo Inicial a cargo de la soprano nos dice así:

"Mi corazón nada en sangre,

Porque el engendro de mis pecados me ha hecho monstruoso a los ojos santos de Dios, y mi conciencia sufre porque mis pecados, no son otra cosa para mí que el verdugo del infierno."

Prosiguiendo de esta sobrecogedora manera en el Aria y Recitativo posteriores:

"Mudos suspiros, lamentos ahogados, vosotros podéis expresar mis dolores, ya que la boca está sellada. Y vosotras, húmedas fuentes de lágrimas, podéis testimoniar como expía mi pecador corazón.

Mi corazón es ahora un pozo de lágrimas, los ojos ardientes fuentes. Ah, Dios, ¿quién te aplacará?"

¿Quién, en efecto, podrá aplacar tu ira cuando contemples en qué hemos convertido el mundo, en qué clase de monstruosos seres nos hemos transformado y cómo nos dirigimos sin remisión hacia un precipitado y desastroso final?

Mi asociación definitiva, cuando miro fijamente la luz temblorosa que llena ahora todo el espacio de mi mente, me lleva hacia el Amor salvador que ya se nos anuncia y que en mi particular existencia puedo sentirlo, estremecido, cada día a su lado. Es hora de acariciar ese titilante destello. PUSH IT FALLEN:

Sergio Castellito: No te muevas. Magnífico, impactante, sensible y poderoso trabajo el que nos ha regalado el actor y director italiano metiéndose de lleno, lanzándose a tumba abierta y sin paracaídas, en el dilema existencial de un médico enfrentado al abismo del sinsentido y de la nada. Si bien la película comienza de un modo tremendo empujando al personaje encarnado por un enorme Sergio Castellito hacia la confrontación brutal con el grave accidente de su hija, que se debate entre la vida y la muerte, esta bofetada directa en el rostro del corazón le lleva inmediatamente hacia la rememoración de un pasado lejano que no lo es tanto, porque poco a poco vamos adivinando que ese territorio es absolutamente determinante para él, continuo presente actualizado una y otra vez, durante cada segundo, en cada situación y gesto, porque allí habita una conexión afectiva dolorosa y oscura, de la que dimana un dolor insondable por heridas anímicas todavía muy abiertas, sangrantes. La relación evocada nos pone en contacto con otro personaje de esos que quedan marcados a fuego en la retina del espectador, porque es real, descarnado, verosímil y desprende la verdad más humillante y más digna de la vida cuando ésta, desesperada en realidad, se mantiene a flote por puro instinto de supervivencia. Es definitivamente ella, una crecida y admirable Penélope Cruz insuflando carne y movimiento a un ser azotado por las iras del azar, maltratada por la crudeza de una realidad ciega e insensible a sus necesidades de apego y que dentro de su destrozada animalidad encontrará un particular sendero de tormento y redención en la pasión descontrolada de que también es objeto por parte del doctor burgués alienado y hastiado de su propia comodidad elitista. Los afectos atrofiados de ambos son como garras que emanando de sus múltiples hoyos de angustia se adhiriesen al alma del otro para desnudarla progresivamente en sucesivos desgarros y terminar mostrando al fin un desamparo inconmensurable, cósmico, infantil. Es esto a lo que el desarmado espectador asiste atónito y emocionado al verse arrastrado por un río de sensaciones y sentimientos surgidos del magma informe y pulsional fuente de toda energía de carácter afectivo. La posible concepción de una nueva vida dejará paso a la presencia incontestable de la muerte en forma de inexorable desenlace, a la vez resultado de decisiones personales, puro azar y oscura necesidad, que secará de esperanza la frágil voluntad salvífica del doctor, llevándole de nuevo, de regreso, hacia la encrucijada mortal de su descendencia, justo al punto en que habrá de optar por una cierta continuidad renovada dentro de su contexto relacional, integrando la debilidad y la culpa, o por el contrario, elegir el abandono definitivo de toda motivación de ayuda o encuentro. No desvelaré más de esta dura, hermosa, y verdadera historia para que podáis sentiros atravesados como pocas veces delante de una pantalla por una emoción pura e indescriptible. Personajes, película y actuaciones para el recuerdo. Muy Buena.

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Ángeles Caídos.
Fecha de publicación: 2004-11-24 18:52:00, por Adrián Martínez Buleo   (visto: 1231 veces)   (a 6 personas les ha parecido interesante)
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