Todo era nebuloso y confuso. Me dirigía a ciegas, y a tientas, hacia esa figura esbelta que me miraba entristecida, con lágrimas de mármol esculpidas en sus apenados ojos. Parecía como si su anterior esplendor hubiera desertado para siempre de aquel semblante petrificado. De pronto bajé la vista y fui consciente de que todo a mi alrededor era bullicio y alharaca en medio de aquella turba en la que se entremezclaban dos colores amenazantes. Estaba paralizado, quería hablar pero ningún sonido salía de mi dolorida garganta, reseca por la ansiedad del cuadro que contemplaba atónito. El griterío circundante crecía sin cesar, subiendo de intensidad hasta hacerse completamente perceptible, como el lejano zumbido de un enjambre anunciando un ataque inminente. Yo también gritaba a mi vez suplicando que se callaran de una vez, que no profanasen la imagen sagrada y abandonaran inmediatamente aquel lugar que nada tenía que ofrecerles en realidad y del que tampoco podrían esperar consuelo alguno cuando llegasen, que llegarían, momentos menos dichosos. Y cuanto más me esforzaba en lograr un resultado, más impotente me sentía y menos fuerzas conservaba para proseguir mi desesperado esfuerzo liberador. La angustia me atenazaba y la parálisis de todos mis sentidos estaba cada vez próxima… como una sinfonía chirriante, las miles de voces emitían un estruendo agudo, extremadamente desafinado y molesto, himplando al unísono hasta lograr que aquella cacofonía furiosa devorara cualquier otro sonido circundante.

Un afilado espasmo, como una larguísima aguja, perforó mi cráneo. Desperté sobresaltado, las gotas de sudor todavía recorriendo mis sienes. Pulsé el reloj despertador, abombado y digital, que hizo un leve clic e iluminó con un haz verdoso el libro de la mesilla, una excelente y atípica biografía de Freud cuya efigie aparecía más siniestra bajo ese fulgor artificial. Lo de pulsar el “on” de la radio fue casi instintivo. Algo me conminaba poderosamente a hacerlo, tal vez por el intento de aplacar aquella sensación desagradable que se resistía a abandonarme, la extraña sequedad en la garganta apegada todavía a los fragmentarios y confusos retazos de sueño. Y ahí se produjo el milagro: lo que hacía un instante me pareció verdad irrefutable, hecho probado y realidad objetiva, ahora se diluía felizmente entre las tranquilizadoras palabras de aquel mesmerizado locutor, con su voz aflautada y su monótona cadencia, capaz de succionar todos los tópicos imaginables en un fugaz escolio informativo, que se empeñaba incomprensiblemente en abrirme las puertas del cielo al darme aquella noticia extraña y casi inverosímil: El Barcelona de Guardiola había sido eliminado de la Liga de Campeones por un aplicado y muy físico Inter de Milán. Y eso sí parecía completamente real, al menos igual de real que la anterior escena del baño culé en La Cibeles, por lo que no tuve más remedio que agitar levemente la testa, dirigirme hacia el cuarto de baño y lavarme la cara con agua muy fría. Mi reflejo era nítido y nada extraño parecía desfigurar las gruesas líneas demarcadoras del rostro. Tan sólo se había tratado de un mal sueño. Salí al pasillo y giré la cabeza, dirigiendo la mirada hacia el salón. Ahora estaba bien despierto y podía ver la inmaculada luz blanca filtrándose a través de las láminas entreabiertas de la cortina regulable, proyectando los barrotes troceados sobre el suelo en una sucesión horizontal de brillos y sombras, como un caudal luminoso que, al inundar la estancia, acababa por derramarse en claros matices iridiscentes por todos los rincones de la misma, logrando irradiar una refulgente alegría, al alba.
)( parentesys.es )( La cultura al alcance de todos )

AL ALBA
Fecha de publicación: 2010-04-29 08:04:46, por ephreon   (visto: 1280 veces)   (a 7 personas les ha parecido interesante)
Fuente:

Fotos de este contenido: si quieres añadir fotos, pulsa el botón Fotos

    
    


© parentesys.es - Todos los Derechos Reservados

AL ALBA

Comparte este contenido con todos tus amigos.



 Portada  :: Sección Deporte

   Deporte en Google  :: Buscador de Deporte      Creación de páginas web de Deporte

Opiniones sobre el artículo

Las opiniones que aquí se escriban deben hacer un uso cívico y respetuoso de la libertad de expresión. El administrador de parentesys.es se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios que no lo cumplan, o que no aporten información útil sobre el contenido arriba publicado.


 No hay opiniones. Sé el primero en escribir sobre este artículo.

Escribe tu comentario

Tu nombre: [obligatorio]

Título: [obligatorio]

Tu sitio web: (escríbelo con http://) [opcional]

Tu email: (lo mantendremos privado) [obligatorio]

Contenido: [obligatorio]

Código de seguridad anti-spam:*