Dispongo en esta ocasión del privilegio de situar en "primera fila", admítaseme la expresión, una película realmente importante, el que es ya segundo largometraje del cineasta francés
Laurent Cantet (el primero fue la reconocida "Recursos Humanos" que supuso la revelación del joven actor Jalil Lespert), y que obtuvo con todo merecimiento el León de Oro de la sección "Presente" en el prestigioso festival de Venecia 2001.

Apoyado en un plantel de actores muy competente, entre los que destaca la soberbia interpretación del excelente Aurélien Recoing, el realizador francés compone una historia densa, oscura y compleja perfectamente ajustada e idónea para el principal propósito del film, la exploración consistente y descarnada acerca de los efectos psicológicos y existenciales que las actuales formas de organización laboral pueden provocar sobre los lazos familiares y sobre el individuo tomado como unidad aislada en interacción con ese núcleo familiar.

El protagonista, un ser absolutamente cotidiano y "normal" al que podríamos ubicar dentro de un "status" socioeconómico medio-alto, con el que por tanto resultará muy fácil indentificarse para gran parte de los espectadores, y cuya escala de valores permanece anclada en un universo de bienestar y productividad económica rentables (es consultor de una empresa solvente), de repente es aguijoneado por una inquietud interna nacida de la angustiosa inercia de lo previsible y se precipita en un despido, tal vez buscado inconscientemente, que le permitirá enfrentar su nueva situación de desempleado mediante la estrategia de la mentira.

A partir de ese instante ocultará el hecho a su familia y comenzará a fabricarse "una nueva identidad" fundamentada en la invención de un trabajo inexistente e irónicamente relacionado, nada es casual en esta película, con la potenciación del modelo de desarrollo económico occidental en países africanos. Su vida comienza a complicarse paulatinamente, cada vez le resulta mucho más difícil fingir frente a sus familiares y conocidos una existencia construida a partir de la nada, sin asideros reales, totalmente imaginaria, y nosotros espectadores, cual excepcional testigo de la tragedia interior que ya se va dibujando en el horizonte de su tortuoso camino, asistimos atónitos a un doble y brutal desvelamiento finamente hilado y fusionado por el realizador francés en una especie de doble hélice narrativa: por un lado, la primera espiral, se hace progresivamente visible como fracasada tentativa por parte del personaje de realizar un leve impulso de marginalidad en cuyo engranaje se engancha gracias a la intervención fortuita de un oscuro salvador; por otro, la segunda espiral, se materializa como puesta en acto de "guiones" de comportamiento heredados de la figura paterna, que a su vez pretende reproducir patéticamente en la educación del propio hijo.

Ambas líneas de descubrimiento se retuercen enriqueciendo y complejizando portentosamente el análisis llevado a cabo por Cantet, sabiamente enmarcadas en las circunstancias determinantes o condicionantes de un entorno sociolaboral viciado por una enfermiza cultura del éxito y una cierta "ambiciosa conformidad" o "innovación bien encauzada" dentro de los límites marcados por lo políticamente correcto, es decir, la tiranía del mercado global.

Cantet construye una estética que va ganando en abstracción, opresión y oscuridad a medida que el desarrollo de la historia se adentra poco a poco, con el ritmo siempre adecuado, en los sutiles y complejos matices, ambiguas opalescencias, que terminan por configurar una lúcida y corrosiva radiografía de la decadente sociedad actual.

El final, desolador y terrible, es la conclusión matemática exacta de la ecuación compuesta por las incógnitas de nuestra posmoderna convivencia familiar y laboral, un resultado lógico e implacable, la derrota definitiva de un ser sometido sin remisión a las leyes dictadas por una dinámica alienante contra la que poco o nada puede hacer, porque forma parte de él, es su propio carácter. Y de alguna manera, así lo creo, de ahí la angustia identificatoria que provoca, el nuestro.

)( parentesys.es )( La cultura al alcance de todos )

EL EMPLEO DEL TIEMPO de Laurent Cantet: La Náusea que habita Lo Cotidiano.
Fecha de publicación: 2002-12-05 18:07:00, por Adrián Martínez Buleo   (visto: 3200 veces)   (a 9 personas les ha parecido interesante)
Fuente:

Fotos de este contenido: si quieres añadir fotos, pulsa el botón Fotos

    
    


© parentesys.es - Todos los Derechos Reservados

EL EMPLEO DEL TIEMPO de Laurent Cantet: La Náusea que habita Lo Cotidiano.

Comparte este contenido con todos tus amigos.



 Portada  :: Sección Cine  incluye estas Críticas de Cine en tu web ActricesActores

   Cine en Google  :: Buscador de Cine      Creación de páginas web de Cine

Opiniones sobre el artículo

Las opiniones que aquí se escriban deben hacer un uso cívico y respetuoso de la libertad de expresión. El administrador de parentesys.es se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios que no lo cumplan, o que no aporten información útil sobre el contenido arriba publicado.


 No hay opiniones. Sé el primero en escribir sobre este artículo.

Escribe tu comentario

Tu nombre: [obligatorio]

Título: [obligatorio]

Tu sitio web: (escríbelo con http://) [opcional]

Tu email: (lo mantendremos privado) [obligatorio]

Contenido: [obligatorio]

Código de seguridad anti-spam:*