Regreso a la adolescencia sentimental
Ficarra y Recua brindan una comedia romántica con componentes dramáticos que, pese a sus estupendos diálogos e inspirado reparto, se muestra demasiado inocente y conservadora bajo su aspecto de comedia sofisticada y vanguardista.
 
Glen Ficarra y John Recua sorprendieron hace años con su guión de locura navideña en ‘Bad Santa’, comedia irredenta de malsano humor negro sobre aquellos perdedores a los que el patetismo existencial que aúna la frustración y el fracaso en contra del conservadurismo propicio de las Navidades. Su paso a la dirección de carácter binómico llegó con ‘Philip Morris, ¡te quiero!’, de nuevo otra comedia dramática y carcelaria sobre el ‘amour fou’ entre dos hombres que escondía un cuestionamiento a las oscuras formas de poder de mano de las grandes corporaciones. Su tercera película, por supuesto, no podía inscribirse en otro género que no fuera la comedia. ‘Crazy, stupid, love’ gira en torno a un hombre gris que se replantea seriamente su situación personal cuando su mujer le confiesa su adulterio y su desaliento en una relación destruida por la rutina y la incomunicación.
Tras una reflexión sobre el tiempo perdido y la vida sentimental dilapidada por el fracaso, reformula su situación para lanzarse al noble arte de la seducción. Partiendo de esta base, la comedia va fluyendo desde el propósito de concebir a los adultos actuando como jóvenes sedientos de experiencias, recuperando torpemente un universo que se ha enmohecido con el paso del tiempo; es decir, ese tipo de enamoramiento juvenil en el que no importa el rechazo y la humillación si se cree en el amor. No falta el ligón compulsivo con necesidades afectivas que transforma, sin ningún tipo de pretexto y cual Pigmalión, a nuestro antihéroe emocional y torpe en un enérgico playboy de éxito, mientras su hijo adolescente quiere montárselo con la canguro que, a su vez, despierta su pasión arrastrada por el acomodado nuevo magnetismo del padre.
 
 
‘Crazy, stupid love’ es así una comedia de enredo, donde el diálogo y la superposición de tramas y fondo coral circula alrededor de la figura de un Steve Carell que constituye el sustentáculo del guión de Dan Fogelman, el escritor de las dos cintas de animación de ‘Cars’ y que fragua su solidez en la agilidad con la que se intercalan las tramas románticas; bien sean de amores perdidos, de pasión idílica, de sentimientos imposibles, de polvos pasajeros… Sin embargo, la gran atracción de la función se asienta en el incandescente Carell, que vuelve a componer con asombrosa facilidad ese papel por el que empieza a caer en la monotonía del encasillamiento; un tipo de buen corazón, algo despistado, con cierto aire burgués y representante de la pulcritud que esconde una vida vacía sin la capacidad de sostener un matrimonio consumido por la desidia.
Pero lo cierto, es que el cómico impone una clase y un talento por la cual que se le perdona cualquier reincidencia en sus roles, de los que siempre sale muy bien parado. El tono agridulce salpica su metraje de momentos de auténtica comedia de calidad, que empieza con la transformación de un hombre al que despojan de sus zapatillas New Balance y una anacrónica cartera de velero y alcanza su cúlmen con el momento ‘Dirty Dancing’, que condecora su tarea dentro del género con algunos trazos de brillantez que también tiene sus momentos de bajón con ese clímax (pelea incluida) para alcanzar su previsible ‘happy end’.
 
 
Es una pena que, de fondo, el filme venga sellado por algunos tópicos y artificios que hacen que el fantástico arranque se vaya convirtiendo en algo insustancial, debido, sobre todo, a la corrección política y al fondo moralista que lleva arraigado su mensaje esperanzador sobre el amor y su importancia dentro de nuestras vidas. El problema de ‘Crazy, stupid, love’ es que, bajo el aspecto de comedia sofisticada y vanguardista, es demasiado inocente y conservadora. Le habría echo falta algo más picardía y una pérdida de concesiones a la compostura. Un discurso sobre lo importante que es tomar la iniciativa en esta vida, no traicionarse nunca a sí mismo y la perseverancia son algunos de los mensajes tan apaciguadores inscritos en sus intenciones como propuesta romántica.
Destaca además un elenco que sigue a ese genio de la miscelánea cómica y patética con la que dota a su rol el gran Carell, el genial Ryan Gosling, que demuestra saber moverse fuera del ‘indie’ alejado de personajes de sobrepeso dramático para ofrecer una recreación chulesca y entrañable del ‘fucker’ de discoteca que anhela poder mostrar sus emociones para conquistar a una Emma Stone que se está labrando una estupenda carrera con el acierto de sus comedias. Julianne Moore, Kevin Bacon, una histriónica y siempre gratificante Marisa Tomei son también fundamentales para esta película que es efectiva debido al equilibrio que existe entre lo absurdo y lo trascendental, entre la comedia romántica y el drama familiar. Pero nada más.
Miguel Á. Refoyo "Refo" © 2011
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Crazy, Stupid, Love (Crazy, Stupid, Love), de Glen Ficarra y John Recua
Fecha de publicación: 2011-10-31 01:10:41, por Miguel A. Refoyo   (visto: 2204 veces)   (a 5 personas les ha parecido interesante)
Fuente: http://refoworld.blogspot.com/2011/10/review-crazy-stupid-love-crazy-stupid.html

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Crazy, Stupid, Love (Crazy, Stupid, Love), de Glen Ficarra y John Recua

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Oscar
Crazy stupid american comedy publicada el (02/11/2011 05:11:49)

Una comedia romántica llena de tópicos y clichés teñidos de la incondicional doble moral norteamericana, que no hay manera de que se la quiten de encima. Visión surrealista, irreal e infantil del amor. Una película para olvidar.

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