Na obce podniesiona ręce
żadnego domu nie otworzy
i będzie formą, niczym więcej,
i niech rdza się nad nią sroży.
Nie z kart, nie z gwiazd, nie z krzyku pawia
taki horoskop się ustawia.
En unas manos estrañas
no abrirá ninguna casa
y sólo será una forma,
y que la corroa la herrumbre!
Este horóscopo no surge
de las cartas, de los astros, ni del grito de la lumbre.
(tr.del polaco: Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano)
El atento lector, incluso con un pobre o nulo conocimiento de polaco, verá en seguida que la rima asonante del poema polaco en el texto español ya no existe, se ha sacrificado. Con el conocimiento del polaco la sorpresa al leer las dos estrofas será más grande ya que ¨krzyk pawia¨
( grito del pavo) se transforma en ¨grito de la lumbre¨.
El lector siempre debe tener en cuenta que lo que lee en la traducción es otra cosa, un español leyendo este verso pues puede pensar que Szyborska escribe poesía blanca, sin rimas pero no es verdad. Siempre hay que tener en cuenta al leer literatura extranjera en una traducción que el autor siempre tiene dos voces. La primera es la suya, es una voz original, propia, en caso de Szymborska es una voz jugetona, llena de ironía y cada una de las palabras puede formar parte de algún juego, y esa otra voz, que le regala el traductor y que, en muchos casos, puede ser ¨un regalo envenenado¨. Hay muchos autores que al ser mal traducidos han sido condenados, despreciados entre los lectores de una lengua. Baste mencionar el caso de Henryk Sienkiewicz, al que flaco fue el favor que le hicieron sus traductores del polaco al español. Buena literatura mal traducida pierde todos sus valores e impide el conocimiento de la obra a los lectores de otros países. La traducción es una cosa seria y mejor no jugar con ella si no sabemos como hacerla.
El traductor tiene que vencer muchos obstáculos. En otro poema de Szymborska, ¨Jeszcze¨/ ¨Todavía¨.
Tak to, tak, sztuka koło. Las bez polan.
Tak to, tak. Lasem jedzie transport wołań.
Tak to, tak. Obudzona w nocy słyszę
Tak to tak, łomotanie ciszy w ciszę.
En este poema aparece el traqueteo del tren de las deportaciones de judíos a los campos de concentración expresado por las palabras tak to, tak, repitiéndolas con el ritmo regular nos da la impresión como si de verdad oyéramos un tren. ¿Cómo trasladar ese sonido al español? Quizá en lugar de imitar el tren se puede imitar el viento del bosque escondido en las ¨eses¨de la versión española?
Así es, suena la rueda. Bosque sin claros.
Así es. Por el bosque va un transporte de gritos.
Así es. Despertada en la noche, oigo.
Eso es, el retumbar del silencio en el silencio.
(tr. del polaco: Abel A. Murica Soriano)
Afortunadamente, esas dos voces, la del autor y la de su traductor, se encuentran a menudo. Cuando Szymborska escribe su poema ¨Las tres palabras más extrañas¨su voz en español suena muy cercana a su voz polaca:
LAS TRES PALABRAS MÁS EXTRAÑAS
Cuando pronuncio la palabra Futuro
La primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
Creo algo que no cabe en ninguna no- existencia.
(tr. del polaco: Abel A. Murcia Soriano)
La muerte del inseparable compañero de la poeta, Kornel Filipowicz, la llevó a escribir ¨Despedida de un paisaje¨:
LA DESPEDIDA DE UN PAISAJE
No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones
Compendo que mi tristeza
No frenará la hierba.
Si los tallos vacilan
Será sólo por el viento.
No me cause dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.
Me doy por enterada
de que,como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.
No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.
Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
estén sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.
Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.
Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.
Algo nuevo, como un trino,
Comienza a gorgotear entre los juncos.
Sinceramente les deseo
que se escuchen.
No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero nunca obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.
Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio el privilegio
de la presencia.
Te he sobrevivido suficiente
y sólo lo suficiente
como para recordar desde lejos.
(tr. del polaco: Gerardo Beltrán)
Szymborska siempre tenia coraje decir lo que sentía, criticaba el régimen comunista de Polonia y, a pesar de la censura, siempre encontraba alguna manera de llegar al lector y decir en alta voz lo que sentía. Siempre estaba presente en la literatura polaca. En su poema ¨Una república sin poetas¨dice:
Los gobernantes de cierta república llegaron
al convencimiento
De que sin poesía se puede vivir sin ningún problema
De que la poesía no es seria y por lo tanto es cara
Ya que no crea, no produce, no multiplica
Así pues es innecesaria
E incluso cierto teórico demostró
Que todo lo superfluo no es inocuo
Sino que puede ser perjudical
Y que por lo tanto por si acaso mejor hacer
desaparecer la poesía
(...)
La república sin poetas no prosperaba nada mal
Y eso duró bastante tiempo
Y el dinero ahorrado en la poesía
Fue dedicado a espectáculos y edificios a
desfiles y armamento
Hasta que un día algo empezó a estropearse en
la república
(...)
Finalmente se llegó a
(...)
Que se separan las cosas
Se vaciaran las plazas se dispersara la gente
Se encerrara en sus casas y callara
Sufriera sin compasión muriera sin despedidas
Y nadie supiera decir qué había sucedido
Y después ya fue demasiado tarde
Porque los viejos poetas habían muerto
y los nuevos no habían nacido
Y no había nadie que supiera relacionar
los vínculos rotos
Entre la gente y la gente la gente y los animales
Los árboles las piedras las nubes los págaros
Las cosas y las cosas
La tierra y el cielo la luna y las estrellas
Las ideas y las imaginaciones
Todavía existían todas las palabras y los nombres
Pero se encontraban ya separados de sí mismos
Porque faltaban aquellos
Que antes no hacían nada más
Sólo intentaban entender
La relación de todas esas cosas.
(tr. del polaco: Abel A. Murcia Soriano)
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