Una hazaña. Lo de ayer del Real Madrid en San Siro ha de ser calificado de épico porque ganar allí parece misión más que difícil, parece sencillamente imposible. Un arbitraje vergonzoso, lamentable, casero, escandaloso fue la clave del empate obtenido, que visto el transcurso del partido sabe a muy poco. Pero más no pudo hacerse. El intimidador y violento Gatusso tendría que haber enfilado vestuarios en la primera parte, al igual que Inzaghi cuando recién entrado en el rectángulo de juego agredió deliberadamente a Xabi Alonso con alevosía y por la espalda. Una vetusta y leñera banda balompédica que vio hacerse la luz tras el doble fallo clamoroso cometido primero por Pepe (este chico necesita tranquilizarse un poco, que alguien hable urgentemente con él), y culminando un Casillas bastante despistado a la hora de atajar el centro desde el lateral. Sea como fuere, el Milán se encontró con ese regalo y luego obtuvo como recompensa otro mayor, esta vez propiciado por la ceguera colectiva del equipo arbitral al tragarse incomprensiblemente un fuera de juego de tres metros (0.95 medido por satélite). El segundo tanto del equipo milanista sube al luminoso y la derrota del Madrid parece inevitable. Eso si nadie lo remedia. Y el remedio llegó con Benzema, que también resultó decisivo durante los minutos finales contra el Hércules en el partido liguero disputado la jornada anterior. Pase preciso y gol de Pedro León, afortunadamente repescado para la causa. Era un partido para que el Madrid hubiera infligido un serio correctivo al equipo italiano, algo así como un cero-cuatro ó cero-cinco. Y lo tuvo muy cerca. Sólo la mala fortuna, las arteras trampas de los italianos, y la confabulación arbitral evitaron que se consumase el triunfo madridista. Da igual. La sensación fue extremadamente buena, bailándose al Milán y ofreciendo una mentalidad ganadora que, esperemos, este año sí pueda regalarnos por fin el ansiado trono europeo.
Con Mou el equipo ha cambiado su fisonomía por completo, basta con observar su estructura y disposición en el campo, la coordinación de movimientos defensivos y ofensivos, la presión asfixiante ejercida sobre el rival, la capacidad goleadora fundamentada en una transición rápida y con sentido, el sacrificio colectivo en tareas defensivas y de marcaje, el mejor aprovechamiento de la estrategia. Toda una lección de cómo se entrena un equipo en todos sus aspectos y desde abajo, inoculando fuerza y confianza.
Este domingo el visitante es nuestro admirado Atleti y las apuestas están a nuestro favor. Pero no nos confiemos; el triunfo, de conseguirse, no será fácil y habrá que seguir jugando de idéntica manera, con la misma intensidad y aplomo, y evitando fallos estrepitosos como los de anoche, que a punto estuvieron de costarnos un serio disgusto.
Líderes en la liga española de fútbol, líderes en el grupo de liguilla europea y clasificados ya para octavos, a un paso de eliminar al Murcia en la Copa. Hasta la fecha poco más se puede exigir a un equipo que está dando palmarias muestras de poder hacer algo verdaderamente grande durante esta temporada. La ilusión ha renacido con nuevos bríos. ¿O tal vez opinas lo contrario?